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Reliquia de Santa Tecla

ARQUIVO
La Santa Reliquia del santuario del Monte de Santa Tecla
por Juan Domínguez Fontela
   
   
En el Año Santo de 1950, siendo Prior de la Hermandad del Clamor del Santuario del Monte de Santa Tecla el Presbítero natural de La Guardia D. Agustín Nandín Lomba, con la bendición paternal y el decidido apoyo del Sr. Obispo de la Diócesis Fray José López Ortiz, fue solicitada por dicha Hermandad al señor Arzobispo de Tarragona Dr. D. Benjamín de Arriba y Castro, la singular concesión de una reliquia de Santa Tecla, tomada de aquella que de esta Virgen y Mártir conserva con secular veneración la ciudad de Tarragona.
 
El día 12 de agosto del citado año, al Sr. Arzobispo de Tarragona, accediendo benévolamente a la petición de la Hermandad del Clamor, envió al Sr. Obispo de Tuy una parte notable de aquella Reliquia insigne que, como su mejor tesoro, guarda desde muy antiguo la Iglesia Catedral Tarraconense. La Reliquia vino acompañada de su correspondiente atestado. En él se hace constar: “Que la Reliquia que acompaña el documento, incluida en una Teca de plata de forma ovalada con cristal, recubierta en su interior de seda encarnada y con una almohadilla de papel de seda blanco, con la inscripción ‘Sta. Tecla V. et M.’, es parte de la que se conserva en el tesoro de Nuestra Sta. Iglesia Catedral, como auténtica Reliquia de Santa Tecla Virgen y Mártir”.
 
El Sr. Obispo de Tuy, con al fin de enriquecer el culto a Santa Tecla en el Monte a ella dedicado, e incrementar la piedad de aquellas seculares tradiciones que al Santuario pudo conservar hasta nuestros días, ha hecho entrega de la Santa Reliquia a la Hermandad del Clamor que, para su digna y permanente custodia, la ha encerrado en artístico relicario de plata repujada, costeado por cuatro devotos de Santa Tecla.
Datos históricos


 
Fue en el año 1320. Rehecha la ciudad de Tarragona y reedificada la Catedral después de las devastaciones de la ocupación sarracena, la devoción a Santa Tecla, Patrona de la ciudad y de toda el Obispado -en opinión del Cardenal Gomá, desde el siglo IV- tuvo una resonancia sin igual en los anales de la vida religiosa de igual pueblo. Unos mercaderes catalanes habían regresado de Oriente con noticias fidedignas de haber visto y venerado en Armenia reliquias de Santa Tecla.
 
El fervor de los tarraconenses por su Patrona, les hace concebir esperanza de llegar a poseer el tesoro santo de una parte de su cuerpo. Informados por aquellos mercaderes, algunos nobles de la ciudad, presididos por el Arzobispo Jimeno de Luna, piden al Rey Jaime ll, nieto de Jaime I Conquistador de Mallorca y Valencia, ordene sea enviada a Oriente una especial embajada que logre a toda costa la concesión de una tan ansiada reliquia de Santa Tecla.
 
Reinaba entonces en Armenia el Rey Onsino, conocido y amigo de Jaime II. En los propósitos de los caballeros tarraconenses, puso el Rey Jaime su mayor empeño. Formada la expedición e integrada por los mercaderes catalanes y por los representantes del Rey y del Arzobispo Jimeno de Luna, se hicieron a la mar llevando cartas y obsequios para el Rey Onsino. Habiendo pasado por Mallorca, Sicilia y Chipre, arribaron a Armenia a los 153 días de navegación. El Rey Onsino tributó a la embajada una acogida excepcional y, aceptando gustoso los valiosos presentes, hizo valer ante sus cortesanos, no sin grandes esfuerzos, la petición que aquellas reales cartas encerraban. Paños de ricos telas envuelven la Reliquia concedida y guardado ésta en una artística arqueta de plata dorada, es traída a Barcelona.
En el otoño de 1320 llega la nave a las costas catalanas llevando a su bordo con la Santa Reliquia y los comisionados españoles, un Embajador especial del Rey Onsino y dos sacerdotes armenios. Llamados a Valencia por al Rey, son allí recibidos y obsequiados con repetidas recepciones y agasajos.
 
El 18 de Mayo de 1321 se hizo la traslación de aquella Reliquia a Tarragona. Desde Constantí, a una distancia de cinco kilómetros, una magna procesión presidida por el Rey Jaime y su hijo el Infante Alfonso, con el concurso de Señores Obispos, de numeroso clero y de muchos nobles, realizó el triunfal recorrido hasta la Iglesia Catedral Tarraconense, habiendo sido allí recibida la Santa Reliquia con toda pompa y esplendor.
 
De esta Reliquia traída de Armenia, ha sido tomada la parte notable que al Sr. Arzobispo de Tarragona, Dr. D. Benjamín de Arriba y Castro, ha enviado a la Hermandad del Clamor y que depositada primeramente en Vigo, en el oratorio de la Casa de Acción Católica, fue después trasladada a La Guardia el 19 de Agosto de 1951.
 
El Prelado de la Diócesis Fr. José López Ortiz, acompañado do las autoridades de La Guardia y El Rosal y precedido del Cloro del Arciprestazgo, presidió los actos solemnísimos de tan memorable Traslación.
 
La Santa Reliquia, transportada desde Santa María de Oya en artístico templete colocado sobre la plataforma de un coche lujosamente adornado, acompañada de numerosa caravana de automóviles hizo su entrada en La Guardia entre vivos entusiasmos y grandes fervores de la muchedumbre de fieles que llenaban calles y plazas, engalanadas con banderas y colgaduras.
En el otoño de 1320 llega la nave a las costas catalanas llevando a su bordo con la Santa Reliquia y los comisionados españoles, un Embajador especial del Rey Onsino y dos sacerdotes armenios. Llamados a Valencia por al Rey, son allí recibidos y obsequiados con repetidas recepciones y agasajos.
 
El 18 de Mayo de 1321 se hizo la traslación de aquella Reliquia a Tarragona. Desde Constantí, a una distancia de cinco kilómetros, una magna procesión presidida por el Rey Jaime y su hijo el Infante Alfonso, con el concurso de Señores Obispos, de numeroso clero y de muchos nobles, realizó el triunfal recorrido hasta la Iglesia Catedral Tarraconense, habiendo sido allí recibida la Santa Reliquia con toda pompa y esplendor.
 
De esta Reliquia traída de Armenia, ha sido tomada la parte notable que al Sr. Arzobispo de Tarragona, Dr. D. Benjamín de Arriba y Castro, ha enviado a la Hermandad del Clamor y que depositada primeramente en Vigo, en el oratorio de la Casa de Acción Católica, fue después trasladada a La Guardia el 19 de Agosto de 1951.
 
El Prelado de la Diócesis Fr. José López Ortiz, acompañado do las autoridades de La Guardia y El Rosal y precedido del Cloro del Arciprestazgo, presidió los actos solemnísimos de tan memorable Traslación.
 
La Santa Reliquia, transportada desde Santa María de Oya en artístico templete colocado sobre la plataforma de un coche lujosamente adornado, acompañada de numerosa caravana de automóviles hizo su entrada en La Guardia entre vivos entusiasmos y grandes fervores de la muchedumbre de fieles que llenaban calles y plazas, engalanadas con banderas y colgaduras.
 
Desde entonces la Santa Reliquia es la más preciosa joya del Santuario del Monte de Santa Tecla, y un motivo más de piadosa devoción en este lugar sagrado de santas y muy antiguas tradiciones.
 
ANTÍFONA
 
SEÑOR, defiéndenos como defendiste a Pablo, en la prisión y a Tecla en el fuego y dígnate salvar nuestras almas como salvaste de los tres cruelísimos tormentos a tu Virgen y Mártir, Santa Tecla, para que participemos contigo de las dichas celestiales.
- Ruega por nosotros Santa Tecla.
- Para que nos hagamos dignos de las promesas de JESUCRISTO.
 
ORACIÓN
 
Concédenos, Dios Omnipotente, a cuantos te suplicamos por los gloriosos méritos de tu Virgen y Mártir Santa Tecla, que en la hora do nuestra muerte nos veamos ayudados por su intercesión; y, defendidos por su protección de toda adversidad, adelantemos con el ejemplo de su grande fe. Por Cristo Señor Nuestro. Amén.
(De la Liturgia de la Iglesia)

Juan Domínguez Fontela
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