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Nuestra guerra con Portugal (1665)

ARQUIVO

VI.I (CONTINUACIÓN)
AÑO DE 1665
ASEDIO DE LA GUARDIA

             Tales eran las fuerzas y preparativos que organizó con todo sigilo el Conde de Prado para atacar Galicia, mientras que nosotros, completamente descuidados, carecíamos de todo, especialmente en la comarca de Goyán y plaza de La Guardia, según veremos.
 
               El objeto inmediato de los portugueses era apoderarse de alguna plaza fuerte del reino de Galicia para tener segura base de las operaciones militares proyectadas.
 
               Hubo gran discusión entre los generales y maestres de campo acerca del punto por donde debían comenzar dichas operaciones. Proponían los más decididos atacar la ciudad de Tuy, como punto más importante y cuya conquista reportaría grandes ventajas para Portugal. Era también más fácil de atacar desde Valenza, pero el Consejo de guerra, fundándose en que era poco fortificada para poder sostenerse en ella, no se determinó a intentarlo y resolvió atacar a La Guardia, como punto más flaco y casi desguarnecido.
 
               En los últimos días del mes de Octubre púsose en marcha el ejército hacia Vila-Nova de Cerveira, cruzando el río y acuartelándose el día 28 en el castillo de Goyán, dominado ya por los portugueses, según hemos visto en el párrafo anterior. Allí se detuvo dos días para dar un descanso a las tropas y disponer los últimos detalles de la campaña.            
 
             El día 31 dividió el Conde de Prado su numeroso ejército en tres escuadrones o líneas de combate, componiendo la primera ocho tercios de infantería y diez y seis batallones de caballería que llevaban dos tercios formados en medio de cada uno de los
cuerpos. La segunda línea llevaba siete tercios y catorce batallones; el tercer escuadrón constaba de cuatro tercios de auxiliares y tres batallones de caballería.

              Descartada definitivamente la idea de atacar Tuy, el primer punto a donde el ejército se dirigió por las orillas del Miño y por los montes de la Magdalena que dominan a Goyán, fue al valle del Rosal. No hubo allí casa que no saqueasen, reduciendo a cenizas la mayor parte de ella, especialmente en las que sus pacíficos propietarios hicieron alguna resistencia, siendo una de ella el priorato de San Antonio, residencia de los monjes Bernardos de Oya, de la cual no quedaron más que las paredes maltratadas por el fuego. El derecho natural, y la inocencia de niños y mujeres que no pudieron huir fueron víctimas de las violencias de aquellas turbas lusitanas y extranjeras que sobre el tan hermoso, como indefenso valle cayeron aquel día. El 31 de Octubre será siempre de tristísimo recuerdo para las cuatro juradías del Rosal y para las parroquias de Eiras, Tabagones y Salcidos por los atropellos inauditos de aquel ejército sin moral y sin conciencia, contra las personas y haciendas, sin que hubiere medios para contenerle.

               El día 1º de Noviembre subió el ejército portugués, desde el valle del Rosal, por los lugares de Acevedo y Bonaval hacia las parroquias de Loureza y Buegueira, abrasando y saqueando todas sus casas y propiedades, llevando su barbarie hasta las más pobres y apartadas viviendas de aquellas sencillas gentes.
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