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Moros

Arquivo 2021
Bayona antigua y moderna, (1902)
 
 
 
Las antiguas ermitas de San Cosme y San Damián de Erizana.- Fundación del Monasterio cisterciense de Santa María de Oya.- Señorío que ejerció sobre la villa de Bayona.- Privilegios que le concedieron los Reyes de Castilla, de León y de Portugal
por José Santiago y Ulpiano Nogueira
 
 
Tan íntimamente enlazada está la fundación del Monasterio cisterciense de Oya con la villa de Bayona, sobre la que ejerció señorío temporal y espiritual durante un corto período de años, que para aclarar algunos puntos tenemos que relatar la existencia de las antiguas ermitas de San Cosme y San Damián, cuyo recuerdo perdura a través de más de quince siglos, y que fueron el fundamento del Monasterio de Oya.
 
Saliendo de Bayona hacia La Guardia, se deja atrás la imponente mole de Monte-Real y se extiende una costa agria y peñascosa de granito abrupto negro, cubierto de escoriaciones salinas, contra la que se estrellan las irritadas olas de un Océano sin otros límites que el horizonte, vomitando espumas de rabia contra los sombríos acantilados.
 
Escasos árboles raquíticos cubren las ásperas laderas de las desnudas y pedregosas montañas, que se extienden por el mar en prolongados arrecifes, entre los que sobresale el cabo Silleiro, que avanzando sobre las olas forma un natural malecón y es centinela avanzado en las soledades de la costa brava.
 
Las escarpadas islas Cíes, de incultas rocas graníticas que elevan los agudos picos de sus dientes de sierra a gran altura, se destacan sobre el azul del cielo. Los flancos abruptos de estas islas, desolados por los tempestuosos vientos de la inmensidad del mar y en cuyas agudas rocas baten las olas con furor deshaciéndose en una ancha faja de blancas espumas, forman los contornos de las rompientes.
 
Siguiendo la costa escabrosa, cuya granítica base es azotada y carcomida continuamente con fragoroso estruendo por las turbulentas olas del irritado Océano, se encuentra la aldea de Pedornes, de diseminado caserío, formando una especie de pequeño oasis en medio de la desolada costa que venimos recorriendo.
 
Este punto fue el elegido por unos piadosos ermitaños que residían en una iglesia de San Cosme y San Damián, que estaba situada en unas ásperas montañas entre Bayona y Tuy, que ahora llaman San Colmado, y acudieron al Obispo de Tuy, D. Pelayo, en el mes de Julio de la era de 1175, para que les permitiese pasar a vivir a Loureza y dejar la tierra áspera que habitaban. Este fue el origen del Monasterio de Oya, situado en la ensenada formada por las puntas de Langosteiros y la Orelluda, en cuyo centro se eleva este monumento, notable por más de un concepto si se aprecia su remota antigüedad, sus privilegios y su dominio señorial sobre una dilatada comarca, a la que algunos pueblos de Portugal rendían tributo, extendiéndose su jurisdicción hasta la misma villa de Bayona en algunas épocas.
 
Una pequeña y peligrosa playa, situada al pie de las murallas del Monasterio, forma el estero de Oya, bordeado de cada lado por rocas escarpadas, y que puede contener algunas barcas de pesca.
 
Desde la playa se divisa la extensión inmensa y azul del mar, de un azul lleno de variados tonos, que en olas gruesas se hincha y rompe en espumas contra los peñascales y rompientes.
 
Antiguas crónicas atribuyen la fundación del célebre cenobio de monjes Bernardos a San Martín Dumiense, año de 569; es decir, en pleno período del reino de los Suevos; y por más que dicho apóstol de nación suévica hizo muchas fundaciones de Monasterios en lo que hoy es Galicia, y en el Norte de Portugal, no hay ninguna mención que afirme tal opinión en los escasos monumentos que subsisten de tan obscuro período.
 
Otros escritores no alargan tanto la fundación de este convento, dando por su fundador a San Fructuoso, en el siglo VII, afirmando que en las occidentales partes de Galicia fundó a las orillas del mar el Monasterio Peonense o Pheonense; embarcándose después con algunos de sus discípulos, y a corta distancia, halló una isla desierta, en la que fundó otro Monasterio; de lo que infieren que el Monasterio peonense es el de Oya, y la isla desierta es una de las Cíes o de Bayona, en la que es cierto hubo antiguamente un Monasterio llamado de San Martín, cuyo nombre conserva dicha isla, como ya diremos en su lugar.

Los primeros monjes de Oya se llamaban monjes negros, por el color de sus hábitos, y después (et anno 1185, ex-Claracali monachi deducti sucesere) se conocieron con el nombre de Bernardos o monjes blancos.
 
Hay también quien opina que este convento fue primero de los Caballeros Templarios, cuya opinión se desvanece con la fecha de escrituras de este convento de la era de 1175, que corresponde al año de Jesucristo de 1137, en las que se habla de éste de Oya y de su Abad y monjes que vivían en él, guardando la regla del Patriarca San Benito. Por aquel tiempo los Caballeros Templarios aún no tenían casas en España, ni las tuvieron algunos años después.
 
Dicen algunos que este Monasterio estuvo fundado primeramente en San Cosme y después fue trasladado a este sitio de Oya, apoyando su dictamen en privilegio del Emperador Don Alfonso VII, en el cual hace merced y donación de la villa de Erizana (Bayona) a la iglesia de San Cosme y San Damián, y a D. Pelayo, Prior y demás ermitaños que con él vivían: su fecha en Tuy, V Kalend. Julii, era 1175, de lo cual infieren que, habiendo sido del Monasterio de Oya la villa de Bayona, donada en este privilegio a la iglesia de San Cosme y San Damián, no pudo ser de otro modo sino por haberse trasladado el Monasterio de un sitio al otro.
 
Esta opinión queda también ilusoria observando que el mismo Emperador, en el mismo lugar, mes y era, pero un día antes que diese el citado privilegio a la iglesia de San Cosme, concedió e hizo donación a D. Pedro, Abad de Oya, y a sus monjes, de cinco iglesias enteramente y de la mitad de otras dos: fecha en Tuy, VI Kalend. Julii, era 1175, con lo que se pone en evidencia que cuando existía el eremitorio de San Cosme con su Prior y ermitaños ya estaba fundado el Monasterio de Oya, a cuyo Abad y monjes concede el Emperador el privilegio referido. De lo que se infiere que el Prior y ermitaños que vivían en San Cosme, viendo que en el Monasterio de Oya se guardaba exactamente la Regla, se unieron a Oya y tomaron allí la santa cogulla, dando al dicho Monasterio de Oya su eremitorio de San Cosme juntamente con el privilegio que tenían de la villa de Erizana o Bayona, el cual poseyó después dicho Monasterio de Oya; todo lo cual, pareciéndole bien al referido Emperador, para que la unión fuese estable y duradera y nadie inquietase a los monjes de Oya en la posesión de Erizana, expidió otro privilegio, expresando en él que daba a D. Pedro, Abad de Oya y a sus monjes, Totum quod ad mejure regio pertinet in terra de Turonio, id est eremita Sancli Cosmetis cum suo cuoto, et cum suis terminis..... similiter do vobis Erizana et Varedo, etc. Facta carta in Zamora, V Kalend. Julii, era 1178. Y esta es la razón porque el Monasterio de Oya poseyó algún tiempo a Bayona, y no porque dicho Monasterio se trasladase de San Cosme áa Oya.
 
A pesar de todo lo referido sobre la fundación de dicho Monasterio, a quien se debe su verdadera existencia es al Emperador Don Alfonso VII, por los años de 1132 hasta el de 1137, en el que ya estaba habitado por Abad y Monjes, que vivían en él, guardando y observando la Regla de San Benito, como lo prueba una escritura de venta de la era de 1170 (año de Jesucristo de 1132) en que Toribio Giráldez de Cividanes vende una heredad a Fray Bartolomé, para el Monasterio de Oya que se está edificando..... A esto se agrega un privilegio del Rey Don Alfonso XI, en el que dice: é porque este Monasterio sobre dicho (Oya) el Emperador heredó primeramente,  y los otros Reyes onde yo vengo, etc., en cuyas palabras se ve claramente que el primero que doto a este Monasterio (que esto quiere decir aquella palabra heredó, como si dijera el primero que le dio heredades, fue el Emperador Don Alonso, advirtiendo que las donaciones de dicho Emperador son las más antiguas que se conocen. Además, Manrique, en el tomo III de sus Anales, pág. 162, num. 10, dice: jam (anno 1137). Abatem, et Monachos habebat, queis. Imperator Alfonsus locum dederat.
 
Del mismo Manrique consta que este Monasterio, desde su fundación hasta el año de 1185, fue de monjes negros o de San Benito, ignorándose con qué motivo pasó posteriormente a la Orden de Císter o de San Bernardo, en que subsistió hasta su extinción.

 
II
 
Era el lugar o sitio de Oya antes de la fundación del Monasterio un castillo o fortaleza que ocuparon algún tiempo los moros, como la mayor parte de España. Después de la desgraciada muerte de Don Favila por las garras de un oso en la caza, Doña Hermesinda, hija de Don Pelayo y hermana del dicho Don Favila, le sucedió en la Corona, por no quedar sucesión a Don Favila. Estuvo casada con Don Alfonso I, llamado el Católico, quien mereció tan honroso título por su heroico valor y multiplicadas conquistas contra los sarracenos, que aumentaron prodigiosamente las de la Fe católica. Este valeroso y esforzado Rey, en torno de cuyo cadáver es tradición que se oyeron cantos angélicos, persiguió tenazmente a los moros, tomándoles muchas provincias, entre ellas las de Lugo y Tuy. Fortificados los moros por este tiempo en el castillo y monte de Santa Tecla, junto a la villa de La Guardia y embocadura del río Miño, y los cristianos que los perseguían en el castillo de Oya, después de varias correrías y escaramuzas suspendieron las armas y hostilidades de una y otra parte por causa del invierno, haciendo treguas y pactos de que para el tiempo de los higos nuevos entregarían los moros a los cristianos la plaza y castillo de dicho monte, o que la defenderían y quedaría Dueño y Señor de la Tierra el que venciese.
 
Esperaban los moros para aquel tiempo que les llegase un socorro de África; y como la Providencia protegía las armas de Don Alfonso, hizo el milagro de que una higuera que tenían los cristianos en el foso del castillo de Oya produjese su fruto maduro y sazonado a mediados de Febrero. Llevaron un ramo de ella con sus higos maduros a los moros, dándoles a entender que era llegado el tiempo de la pelea, los cuales, reconociendo con asombro el prodigio, dejaron libre el castillo de La Guardia y monte de Santa Tecla, pasándose a Portugal, como antes lo habían pactado y prometido.
 
Había en el castillo de Oya una ermita consagrada a Nuestra Señora, que edificaron los cristianos después que fuera tomado a los mores dicho castillo; y es tradición que dicha ermita fue la primera habitación de los Monjes de Oya, en donde bajo el régimen de Prelado vivieron algunos años vida monástica, guardando y observando las Reglas del Patriarca San Benito, acomodando a ella su modo de vivir, según lo permitía el número de monjes y comodidades del lugar.
 
A los de Oya se reunían los días festivos los ermitaños que vivían en San Cosme, cerca de Erizana (Bayona), y los que habitaban en Loureza, para perfeccionamiento de la vida espiritual, y al Prelado de Oya, como Superior de los otros, daban cuenta de cuanto les pasaba en sus respectivas moradas.
 
Que dicho Monasterio haya sido edificado en la fortaleza o castillo de Oya es opinable; y la presunción más fundada es que tal castillo no estuviese situado donde ahora está el convento, orillas del mar, porque en aquel remoto tiempo más se temía una invasión por tierra que marítima; y siendo el sitio del Monasterio el más bajo de toda aquella circunferencia, no era a propósito para la defensa.
 
Es creíble que el sitio primitivo del castillo fue en el monte que hay inmediato, y enfrente de la entrada del soto o bosque, en cuya cima se ve una pequeña llanura y en los declives de sus inmediaciones vestigios de muralla o pared gruesa, y aun aseguraron algunos ancianos de aquel contorno que recordaban haber visto trozos de pared en pie en dicho sitio, que aun en el día se llama Castriño.
 
III
 
En el tiempo en que su Abad y monjes vistieron el hábito y cogulla blanca, que fue en el año de Jesucristo de 1185, cuarenta y ocho años después de la fundación del Monasterio, tomó por armas un castillo, que denota la fortaleza que había en Oya, y también puede significar la batería que ha habido y existe todavía al frente y dentro de la portería del Monasterio. Tomó asimismo un ramo de higuera con higos maduros en memoria del milagro de haberlos producido la higuera que estaba en el foso del castillo de Oya en tiempo y estación impropia de tal fruta; tomó también un Báculo Abacial para demostrar la unión y subordinación a la Orden del Císter. Se ven además en un cuartel de dicho escudo nueve AA, que, según explicación de un Tumbo, denotan los nueve Reyes Alfonsos que ayudaron a su fundación, donaciones y uniones.
 
Es de observar que el significado que a las nueve AA atribuye el citado Tumbo no deja satisfecho al historiador, pues no puede comprenderse denoten nueve Reyes Alfonsos, fundadores o bienhechores de este Monasterio, porque no los ha habido desde su fundación aunque se junten a los Alfonsos de Castilla y de León los de Portugal, que también le han favorecido, dispensándole franquicias y privilegios. Además de que cuando tomó este Monasterio las armas referidas, fue cuando se unió a la Orden del Císter, y por aquel tiempo no habían existido nueve Reyes Alfonsos, aunque se cuenten los anteriores a su fundación.

IV
 
 
El Emperador Don Alfonso VII, que, como queda dicho, fundó este Monasterio de Santa María de Oya, le concedió varias gracias, privilegios y donaciones, muchas de las cuales se relacionan con la villa de Bayona. Hizo donación a este Monasterio de las iglesias de Mougás, Pedornes, Burgueira, Loureza y del Rosal por entero, y de la mitad de las iglesias de Bayona y de La Guardia. (Facta carta in Tude VI Kalendes Julii, era 1175.) El mismo Emperador con la Emperatriz Doña Berenguela donó todos los términos de Mougás, Villadesuso y Pedornes, con todo el realengo y lo perteneciente al derecho real.
 
Ya hemos dicho antes que el citado Emperador Alfonso VII hizo donación a la iglesia de San Cosme y San Damián, y a D. Pelayo, Prior, de la villa de Erizana (hoy Bayona), en Tuy, V Kalenda Juli, era de 1175.
 
En el mismo lugar y era citada, día de San Juan Bautista, hizo el mismo Emperador merced a este Monasterio de Villapouca Gomáriz, Randufe y un casal en Taborda.
 
Viendo este Emperador la traslación a Oya que habían hecho los ermitaños de San Cosme con su Prior D. Pelayo, aprobó dicha traslación por su carta dada en Zamora, V Kalenda Julii, era 1178, uniendo a este Monasterio de Oya el eremitorio o Monasterio, que también así se llamaba, de San Cosme y San Damián, dándole a Erizana y Baredo.
 
El mismo Don Alfonso, juntamente con sus hijos Don Sancho y Don Fernando, dona de nuevo o confirma la donación hecha a este Monasterio, de Mougás, de las villas de Suso y Pedornes. Confirma Doña Sancha, hermana del Emperador. Facta carta Salmantice, IX Kalenda, Maji, era 1187.
 
Don Fernando II dona al Monasterio de Oya el coto de Malvés de Jusaos. Facta carta en Tuy, XII Kalenda, Junii, era 1197.
 
El mismo Don Fernando, en el mismo día, mes y año y lugar, confirma la donación que su padre había hecho de Villapouca, Gomáriz, Randufe y casal de Taborda.
 
Don Alfonso IX, por el coto de Erizana, dona al Monasterio de Oya, lo que demuestran las siguientes palabras: Do et concedo illud meum realengum de Saa cum toto eo quod at regiam vocem ibi pertinet et calumniarum ipsius villae et vos vestros integros Barcos in ipso porte de Portaticu habeatis excusator in perpetuum. Facta carta apud Tudam III idus Aprilis, era 1239.
 
El mismo Don Alfonso, estando en Oya, dia 16 de Enero, era de 1251, liberta de todo foro y portazgo a todas las cosas que se traen al Monasterio, esto es: pan, vino, sal y otras vituallas, de cualquiera parte que vengan.
 
Trueca con este Monasterio la villa de Erizana por Pandrón (creo sea el actual Panjón) la cuarta parte de la iglesia de Santa Eulalia de Camones (también supongo sea Camos), y dos partes de todo el realengo que tenía en Santa María de Tebra y en Samuelli. Facta carta apud Ponten Veterem (Pontevedra), XIII die Junii, era 1266; y en la misma era, día 1.° de Agosto, estando en Carracedo confirmó dicho concambio, y también la donación de Villapouca, Gomáriz, etc.
 
El mismo hizo donación de la isla de San Martín al maestro Pedro y después al Monasterio de Oya, con la condición de tener allí dicho Monasterio dos sacerdotes. Facta carta in Sancto Pelagio du Luero XII die Junii, era 1266.
 
El Santo Rey Fernando III, por su carta dada en Salvatierra, día XXIII de Febrero de la era de 1269, confirma todos los privilegios que hasta entonces se habían concedido al Monasterio de Oya; y por otra dada en Tuy a XII días de Marzo de la era de 1270, confirma la donación que había hecho su padre de la isla de San Martín.
 
Acudió este Monasterio de Santa María de Oya a este Santo Rey, haciéndole presente que en la permuta que había hecho con el Rey, su padre, de la villa de Bayona por Panjón, había sido perjudicado; pues habiendo dado a Bayona con coto y jurisdicción, había recibido a Panjón sin jurisdicción: y hecho cargo de la justa queja del Monasterio, le da y añade la jurisdicción de Panjón.
 
Inserta en dicho documento cuatro privilegios que el Rey su padre había concedido a este Monasterio en Oya: 1.º, en Santiago XI de Marzo, era 1236, en que confirma y corrobora todo lo que su padre y antecesores le habían dado; 2.º, en la Coruña, día XI de Enero, era 1265, en la que manda que ninguno, ni Caballero, ni Escudero, entre en los cotos de Oya, sino tan solamente ad Latronem cognitum, ad Aleybe ad Rousum, et ad caminum britandum; 3.°, en Tuy, XX de Enero (no tiene era), en que los moradores de las costas de Oya a nadie sino al Monasterio hagan fuero, ni en ellos entre nadie sin mostrar primero al Abad Letras del Rey; 4.°, en Monforte, día XVII de Octubre, en la que manda que ninguno tenga vasallos en las costas de Oya sin voluntad y licencia del Abad; los cuales privilegios inserta en su carta y los confirma, y manda guardar como en ellos se contiene. Dada en Cadafalso, aldea de Escalona, en el mes de Julio, era 1276, tercer año después de la conquista de Córdoba.
 

DON ALFONSO X
 
Este Rey, estando en Burgos, día XXI de Setiembre, era 1310, confirmó el privilegio de poner jueces el Monasterio en sus cotos. Confirma el privilegio antecedente, y el de su padre y abuelo, de que no puedan entrar en los cotos de Oya sino a los cuatro. L. B. R.A.
 
También se lee una carta de este Rey dirigida a Don Esteban Fernández, Adelantado Mayor de Galicia, en la cual favorece algunos Monasterios de Galicia, y uno de ellos el de Oya. Dada en Jerez, día 26 de Abril, era 1306.
 
DON SANCHO IV
 
Por su privilegio, dado en Pontevedra, 25 de Agosto, era 1324, concede que el Monasterio tenga en su coto de Oya veinte pescadores, libres de todo pecho y tributo, para que pueblen en el dicho coto; y habiéndole informado el Monasterio de que esta costa era muy brava y peligrosa, y por lo mismo que no se podrían mantener aquí, y pidiéndole que le permita tenerlos en el coto de Malvés de Jusaos, por su carta dada en Zamora, día 1.° de Julio, era 1325, confirma dicha con cesión y permite y manda que los dichos pescadores se pasen al coto de Malvés de Jusaos...
 
En 14 de Abril, era 1325, para arreglar varias desavenencias, hizo el Monasterio un contrato con la villa de La Guarda, en que por unánime consentimiento de ambas partes contratantes se declaraba que el Monasterio de Oya debía ser tenido y reputado en el Concejo de La Guarda (Guardia) como verdadero vecino de la dicha villa, y que como a tal se le había de guardar verdadera vecindad; que por las heredades que tiene y tuviere en adelante no se le ha de echar Talla, sino que las ha de tener y gozar libremente; que para el nombramiento de Alcaldes de la dicha villa han de señalar y fijar día, avisando al Monasterio, para que el Abad o Cillerero u otro monje a quienes envíen, asista al dicho nombramiento de Alcaldes; y si sobre dichas cosas el Concejo de La Guarda moviere alguna demanda al Monasterio, éste no ha de responder a la dicha demanda, mientras el dicho Concejo no le devuelva cierta cantidad de dinero que ha recibido del Monasterio; y después de recibida dicha cantidad de dinero, responda el Monasterio a la demanda puesta según derecho; y habiéndose presentado este contrato al Rey Don Sancho, por su carta dada en Valladolid, día XIV de Junio, era de 1328, confirmó dicho contrato y manda se guarde en todo y por todo.
 
Confirma la exención de tributos a los Monasterios de Galicia, que su padre nombraba en su carta, entre los cuales uno es Oya. Dada en Valladolid, día IX de Junio, era 1328.
 
Por su carta dada en Toro, día IV de Noviembre, era 1331, liberta a este Monasterio de pagar portazgo ni aduana, de lo que trajere del reino de Portugal.
 
En su carta dada en Valladolid, día XIII de Mayo, era de 1332, dirigida a los Concejos y Justicias de Tuy, Bayona de Miñor y La Guarda, encarga y manda guardar al Monasterio de Oya, las cartas y privilegios que tiene de su padre el Rey Don Alfonso y de los otros Reyes de quienes desciende, que no hagan mal ni agravio alguno en las iglesias y granjas de dicho Monasterio, y que las dichas Justicias le defiendan de cualquiera que lo pretenda hacer.
 
Los demás Reyes sus sucesores confirmaron estos privilegios y cartas, cuya enumeración sería prolija.
 
Tal ha sido el período en que Erizana dependió del Monasterio de Oya.
 
José Santiago y Ulpiano Nogueira
1902

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