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Mergelina, re-excavación

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Re-excavación en el Tecla: Mergelina
por Miguel Reboredo Otero
"Esta excavación nos está generando
más interrogantes que respuestas
a preguntas pendientes"
Rafael Rodríguez

INTRODUCCIÓN:
         Desde principios de siglo, el Monte Tecla es objeto de ciertas excavaciones –nos gustaría que fueran más abundantes y periódicas – que nos aportaron cuantiosos datos de este enorme enclave. Enorme por sus dimensiones y los numerosos habitantes que de seguro tendría a lo largo de toda su extensión.
         Con la finalidad de adentrar al lector en la narración, vamos a elaborar una breve cronología sobre las excavaciones que se desarrollaron en este Monte para estructurar un relato coherente en el tiempo, y así relatar la última intervención que se realizó en el Tecla siendo este el motivo de nuestro trabajo.
         El primero que comenzó a estudiar el yacimiento fue Ignacio Calvo Sánchez,nacido en Horche (Guadalajara) en 1864, estudió en la capital de la provincia, para pasar luego al Seminario de Toledo, donde acaba su carrera de sacerdote, siendo ordenado presbítero en 1888, pasando a ejercer de párroco en Alhóndiga, e iniciando ya su larga carrera de investigador y arqueólogo. Carrera que también desarrolló en el Tecla desde el inicio de su primera campaña allá por 1914 hasta la última en 1923. Sus estudios remataron en varias memorias y exploraciones arqueológicas que aún hoy son motivo de estudio. Falleció en 1930 en Madrid.
         El segundo arqueólogo investigador fue Cayetano de Mergelina y Luna, (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 9 de junio de 1890 - Yecla, Murcia, 14 de abril de 1962) estudió Filosofía y Letras en la Universidad Central, en Madrid, donde se doctoró en 1920. Su carrera se desenvolvió fundamentalmente en el mundo universitario y en el de las excavaciones arqueológicas, obteniendo las cátedras de Arqueología, Numismática y Epigrafía en la Universidad de Valladolid y la de Historia del Arte en la de Murcia (1952).
         Este realizó su intervención arqueológica entre 1928 y 1933, excavando en zonas aledañas a las de Ignacio Calvo y la falda este del Tecla. Zona que va a ser fruto de estudio posterior. También era un buen dibujante, por lo que nos aportó numerosos dibujos sobre las construcciones y aparejos castrexos.
         Prácticamente carecemos de documentación de los trabajos de Mergelina al estar todo el registro de sus estudios en Valladolid, en el edificio Torres -Anexo a la universidad- que se incendió en abril de 1939, perdiéndose todos sus trabajos entre las llamas y siendo posteriormente reparada esta construcción por el Arquitecto Constantino Candeira Pérez e inaugurándose en 1942. Reseño el nombre de Constantino Candeira porque no deja de llamar mi atención al ser este señor hijo de un conocido industrial de A Guarda y miembro de la primera Junta Directiva de la sociedad Pro-Monte fundada en 1912, llegando a ostentar el cargo de vicepresidente de la misma posteriormente.
         La tercera persona que desarrolló alguna intervención en el Monte fue Manuel Fernández Rodríguez (1913- 2009), vecino de Goián pero con una trayectoria profesional muy vinculada al concello guardés. Manuel Fernández fue Catedrático de Historia por la Universidad de Santiago y Doctor en Filosofía por la Universidad Centralde Madrid. Entre los méritos que lo vinculan con nuestra villa guardesa hay que destacar que se encargó de las excavaciones en la Citania de Santa Tecla y de la ordenación del museo. Además, fue comisario de las prospecciones arqueológicas de A Guarda desde 1952 hasta 1972.
         Su ámbito de actuación en el monte, se ciñe casi en su totalidad a la zona de Campo Redondo, lugar situado en la parte oeste de la Casa Forestal y en la reconstrucción de dos cabañas por petición expresa de la Sociedad Promonte y de la excavación de las estructuras que se encuentran cerca del museo. De estos trabajos tenemos pocos datos al realizar la mayoría de las veces la tarea de ordenación y catalogación de los fondos del museo.
         En cuarto lugar, y tras un parón de más de veinticinco años, fue Antonio de la Peña Santos (1952), miembro del Instituto de Estudios Gallegos, del Centro de Estudios Históricos de Pontevedra y otras instituciones y asociaciones arqueológicas.          Sus trabajos se centran en las publicaciones de la cultura castrexa, realizando excavaciones arqueológicas en los castros de Torroso y Santa Tecla, el estudio del Grupo Galaico de Arte Rupestre, teniendo catalogadas gran cantidad de petroglifos, así como la Historia de Pontevedra y su provincia. Este arqueólogo interviene en el Tecla en varias campañas veraniegas entre 1983 y 1988. Se centra inicialmente en la zona septentrional, descubriendo parte de la muralla, diecisiete viviendas y zonas anexas, y numerosas estructuras situadas en la zona.
        Es de las primeras excavaciones que hacen uso de criterios científicos y rigurosos permitiendo conocimientos serios sobre el Tecla y sus pobladores, datando con gran precisión tanto el tiempo de ocupación como el tipo de culturas que ocupaban el monte.
        Las intervenciones, que se realizaron posteriormente a Antonio de la Peña, al ser de corta duración y de pequeño impacto en esta historia serán omitidas en profundidad para no distorsionar la finalidad del escrito:
        Alfredo García Alén dirigió trabajos de limpieza y consolidación de las estructuras más próximas a la carretera, promovidos por el ministerio de Cultura. Gonzalo Buceta Bruneti Conservador-Restaurador intervino en varias zonas con el fin de reparar o excavar lugares muy precisos. Luis Fco. Lopez González de Terra Arqueos, consolidó varias edificaciones y volvió a restaurar las viviendas que en su día Manuel Fernández reconstruyó para la Pro-Monte, aumentándolas en altura y cambiando las cubiertas vegetales según proyecto elaborado por Javier Luaces Anca.
        Una vez que hemos realizado una introducción sobre los trabajos que se desarrollaron en el Monte Tecla a lo largo de más de cien años, procederemos a escribir sobre la última excavación que se acaba de realizar en la zona este del poblado. Intervención de más de dos mil metros cuadrados que se ha realizado entre septiembre del 2015 y abril del 2016 y que llamaremos Zona de Mergelina por ser esta persona la que anteriormente excavó hace más de ochenta y cinco años y que como dijimos inicialmente no dejó obra alguna al ser esta pasto de las llamas en Valladolid en 1939.
DESARROLLO:
       He de decir que este escrito es una pequeña, por no decir imperceptible contribución a las labores se realizaron durante esas fechas, no pretendiendo en ningún momento ser substituto de lo que en verdad será el verdadero aporte, y que espero que tarde poco en desarrollar el arqueólogo director de la misma, Rafael M. Rodríguez Martínez.
        También he de aclarar que el escrito que hemos articulado no es un estudio científico, sólo pretendemos hacer una minúscula tributación al pueblo de A Guardia, y así evitar el desconocimiento de unas excavaciones que se han desarrollado a lo largo de estos meses y que se deben poner en valor.
        La última y quinta intervención seria que se realizó en el Tecla, tras 27 años del casi abandono en este campo, fue la hecha por Rafael M. Rodríguez Martínez, arqueólogo de la Diputación de Pontevedra, que entre sus numerosas tareas ha realizado evaluaciones de impacto arqueológico de diversas obras lineales y canteras. Sondeos valorativos en diferentes puntos de Galicia y Portugal. Monitor-arqueólogo en el campo de trabajo de O Neixón (Boiro-A Coruña) y Director de las excavaciones en los yacimientos de la Edad del Hierro de Monte do Castro (Ribadumia, Pontevedra) 2011-2014. A Lanzada (Sanxenxo, Pontevedra) y por último, al ser el tema que nos atañe, Santa Tecla (A Guarda, Pontevedra) 2015-2016.
       Hemos de explicar que esta intervención surge de un convenio entre La Diputación Provincial y el Ministerio de Fomento según este escrito:
        “La recuperación patrimonial del Castro de Santa Tecla se engloba dentro del Programa de aprovechamiento turístico de los yacimientos galaico-romanos de la provincia de Pontevedra. Hay que matizar que el presente proyecto surge de un convenio entre la Diputación de Pontevedra y el Ministerio de Fomento, en el que se delimitan las funciones de cada una de las instituciones quedando el Ministerio encargado de las labores de consolidación, restauración y musealización. Por su parte la Diputación de Pontevedra intervendrá en la financiación y ejecución de las tareas enmarcadas en las líneas estratégicas relacionadas con limpieza, re-excavación, mantenimiento, difusión, promoción y digitalización.
          La intervención en el castro de Santa Tecla se centrará en el acondicionamiento (limpieza, re-excavación, lectura de paramentos, etc.) del sector central del yacimiento. Junto con la re-excavación se realizaran actuaciones (drenajes, tapados, etc.) encaminados a evitar las posibles alteraciones de las estructuras, motivadas por la escorrentía de las aguas, vegetación, fragilidad de las cimentaciones, etc. En todo caso estas actuaciones serán puntuales y tendrán carácter provisional a la espera da consolidación definitiva.
            También se desenvolverán trabajos y actividades enfocadas cara a la promoción y divulgación.”
        Una vez explicado esto, y no cansando a la gente con convenios y cifras mareantes, he de decir que montante total de la intervención arqueológica –DIPUTACIÓN- y El desarrollo de puesta en valor, consolidación y musealización –MINISTERIO DE FOMENTO- supera el millón setecientos mil euros, una gran inversión para nuestro monte, y por tanto para nuestra Guarda.
        Una vez establecida esta pequeña memoria sobre esta intervención arqueológica- 1ª Fase, excavación- vamos a tratar la intervención mediante cronologías que nos acercarán más al trabajo desarrollado por el director de la actuación Rafael Rodríguez Martínez.
       En septiembre del 2015, se empezó con la retirada de la materia vegetal que estaba situada sobre toda la superficie, material que se fue depositando tras más de ochenta años al estar siempre cubierto de vegetación, y que quizás las numerosas limpiezas aún potenciaban el tapado con un mayor espesor.
       En octubre -Resumen- del 2015, tras más de un mes de intensa actuación y trabajar en un lugar que ya fue intervenido, los resultados no estaban nada mal. Para empezar, en los 2.300 metros cuadrados de control en las que se mueve el equipo, llevan recuperadas treinta mil piezas. Y eso en una zona que ya fue excavada previamente. Esos son números mucho más grandes que cualquiera primera intervención arqueológica en otro castro gallego más modesto.
       Pero aquí viene la primera de las sorpresas: el 80% de la cerámica recuperada en esta zona es de importación, y sólo un 20% indígena. Rafael Rodríguez desconoce, lo manifiesta a la prensa y a mí, si esta proporción es extrapolable al resto del castro, es un factor interesante en el barrio Mergelina y por tanto digno de mencionar, y tras estas premisas, qué podemos afirmar… puede ser el Tecla el motor económico de una enorme área que los expertos deben delimitar mediante la asociación de elementos? Creo que sí, pero esto desborda mis conocimientos.
       Este mismo mes, yo estando en el monte surge unos de los mayores descubrimientos que esta excavación nos aporta- VOZ DE GALICIA 24/10/2015- es el que posteriormente llamaremos cabezón del Tecla. No sé si el nombre gusta o no gusta, no sé quién se lo puso, pero seguro que ese apodo lo va a llevar hasta la eternidad:
      El equipo que trabaja en el principal castro de Galicia, bajo la dirección del arqueólogo Rafael Rodríguez, localizó ayer en Santa Tecla una escultura de carácter antropomorfo y con 2.000 años de antigüedad. «Se trata de una cabeza de unos 15 centímetros de alto en la que están perfectamente definidos los ojos, la nariz y hasta las orejas», explicó este experto. «Estamos ante un hallazgo importante, sin duda, porque no se conservan muchas expresiones plásticas de la época castreña», según Rodríguez.
La expectación ante el descubrimiento se mantiene todavía porque se trata de una cabeza cortada. «Da la sensación de que es solo un fragmento y que, por lo tanto, aún puede estar esperándonos bajo tierra el resto de la escultura», señala el director de la mayor intervención arqueológica realizada hasta la fecha en el barrio descubierto por el catedrático Cayetano de Mergelina.
       Rafael Rodríguez indica que en las Galias se empleaban las cabezas cortadas de los enemigos para pedir la protección de los guerreros y antepasados, situándolas en la entrada de los poblados. «Luego comenzaron a tallarlas en piedra y esta parece ser la escultura de un guerrero, una cabeza cortada de entre el siglo I antes de Cristo al I después de Cristo», confirma el arqueólogo.
       Recuerdo, que después del descubrimiento del cabezón, las excavaciones volvieron a una rutina que siempre se sobresalta… La aparición en un ánfora rota, ¡sí rota! pero con casi la totalidad de sus partes.
      Fuente de INFOMIÑO. Noviembre del 2015: Aunque está rota –El ánfora- se conserva la mayoría de las piezas que conforman la misma y se aguarda que puedan aportar datos sobre el uso que tuvieron y mismo encontrar algún resto de estos materiales, lo que conllevaría a un importante dato para conocer un poco más la vida y el comercio de nuestros ancestros.
       La verdad he de reconocer que con los días estas intervenciones se hacen más enriquecedoras, aportan elementos que ni Cayetano de Mergelina podría esperar:
       Rafael Rodríguez, el arqueólogo que dirige la excavación deja en incisos muchas respuestas para no alimentar la imaginación del que le escucha. Pero lo que es cierto es que el nivel de ocupación de la zona ha sufrido tantas y tan numerosas transformaciones que en los años de acomodo de esta sociedad siempre modificaban todo, amortizaban – reutilizaban todos sus materiales –he visto un molino circular formar parte de un muro- y si el sistema de almacenamiento de agua mediante aljibes se hacía obsoleto, se anulaba rellenándose con restos cerámicos, se enlosaba y se tenía un nuevo patio de recreo para la vivienda
      Hace más de 2000 años esta gente supo vivir como nadie, siempre usando lo que tenían, tomando lo que a su alcance pudieran tener sin despreciar lo sobrante para poderse reutilizar. Es la economía de supervivencia que hizo progresar esta cultura.
      Son tantas cosas de las que se podrían hablar que harían eterno este escrito, eso es y debe ser trabajo para quién lo realizó tan bien, Rafael Rodríguez, pero el mío termina aquí, hablando de esa edificación de más de treinta metros cuadrados. Edificación a la que todos los miembros de la excavación llaman el “Mausoleo o Templo” y que rompe el raciocinio a cualquiera:
      No voy a entrar en detalles para evitar dispersarme, pero se ve un edificio mitad escavado y lo restante con derrumbe de piedras fruto de la caída de los muros adyacentes. Se procede a la retirada de los restos y surge una estructura de grandes dimensiones, el umbral está muy trabajado, los muros y sus sillerías se encuentran en buen estado y también es una edificación de gran porte, por lo tanto se descarta su uso como vivienda y se potencia la utilidad pública del mismo.
      Ahora bien, tras esta intervención surgen nuevas incógnitas, anteriormente en esa área había una vivienda circular, y mucho antes a la misma una cueva o “gruta” de pequeñas dimensiones. Dimensiones que se exageraron por cuestiones periodísticas y, que ahora las circunstancias vuelven a la realidad:
La cavidad bajo el “edificio”:
      En estos días aparece en los medios la noticia del descubrimiento de una cueva o gruta. Se trata de una cavidad artificial, como marcan las numerosas evidencias de golpes de picos. Estaba perfectamente escavada en el sustrato, señala Rafael Rodríguez, y tiene una forma de S, que va bajando y metiéndose cara al fondo. La cavidad tiene 5,5 metros de longitud e un punto de máxima profundidad entorno a los 2,50 metros con respecto a la cota actual.
      Resumiendo, Manuel Gago:
      Se trata de un descubrimiento insólito en el mundo castrexo, pero no tan extraño se ve en contexto del propio castro. El equipo que dirige Rafael Rodríguez detectó diferentes niveles de ocupación en la citania que comienzan, en el barrio Mergelina, en el siglo IV a.C., cuando las cabañas aún no son de piedra y las principales evidencias son la perforaciones en postes que un día sostuvieron todo tipo de estructuras y fosas escavadas dentro o fuera das cabañas que se interpretan habitualmente como silos. La gran cavidad localizada parece estar asociada a otras dos fosas con formas globulares próximas, así que es una forma en grande de algo que se detecta con abundancia en este e otros castros en esta fase antigua.
      En este descubrimiento, Rafael Rodríguez dice, no sin dudar «Aún no hemos podido dar con su utilidad, está vinculado al almacenamiento y, al principio pensamos que pudiera ser para extraer arcilla, pero no tendría sentido porque estaba tapada con arena», explicó a pie de excavación. Recordó que existen leyendas del imaginario gallego que hablan del submundo de los castros, pero puntualizó el carácter científico de su trabajo»
      El arqueólogo director apunta otras sorpresas como la de que en todo el monte había un sistema de canalización y drenaje del agua. Es paradójico porque 2.000 años después el segundo lugar más visitado de Galicia no tiene estos servicios.
      «Lo cierto es que esta excavación nos está generando más interrogantes que respuestas a preguntas pendientes», confirma tras medio año de trabajo en Mergelina.
      Otra de las incógnitas es el uso de las cistas –Estructuras rectangulares casi cuadradas de pequeñas dimensiones que se encuentran al lado de viviendas en los patios enlosados- que han aparecido en varios puntos de este barrio, perfectamente distribuido sobre una superficie de 2.000 metros cuadrados con 45 estructuras (11 casas familiares). Estos recipientes podrían haber tenido distintas finalidades, quizás posibles maceteros si bien «hay bancos que podrían emplearse para ritos de divinidades». En la datación ha sido también importante la localización de tres monedas, «una de Augusto, otra de Tiberio y una tercera de Claudio».
      Aquí termina este escrito, porque extenderme me va a inducir al error si ya no lo he cometido, y comento con cariño que seguiré aprendiendo de la gente que construye el futuro enseñando nuestro pasado.

Miguel Reboredo Otero.
Garda da Xunta de Galicia en Sta. Tecla.
BIBLIOGRAFIA:
http://www.culturagalega.org
La voz de Galicia-Mónica Torres --24 de octubre de 2015
La voz de Galicia-Mónica Torres --29 de febrero de 2016
Faro de Vigo- Eva González 17.02.2016
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