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La insigne y antiquísima Abóbriga

Arquivo 2021
La insigne y antiquísima Abóbriga
Por Heliodoro Gallego
 
 
Existió en la más remota antigüedad una ciudad citada por Pompeyo Mela y descrita por el geógrafo romano Plinio el Mayor, que la llama "Insigne oppidum Abóbriga", que dice estaba situada en los "galaicos bracarenses", próxima al “Minius”. Los habitantes de tal ciudad, los aborígenes, aparecen citados en la lápida del puente de Chaves, con los de otras poblaciones que concurrieron a su construcción.
 
La situación y recuerdo de tan antigua población parecían perdidos por completo, hasta que algunos autores del siglo pasado volvieron a ocuparse de ella, situándola en Rivadavia. Pero más recientemente fueron descubiertos al pie del "Facho" que corona el bravo y costero Monte Santa Tecla, en la desembocadura del Miño, ruinas y restos, verdaderamente importantes, de una población ibérica que parecen señalar como más indicado este lugar para asiento de aquella insigne población.
 
Consisten tales descubrimientos en grandes escombreras y entre ellas numerosos restos de casas, cuya parte superior o cubierta acaso fuera de paja, como hace suponer una semejanza con las que aún hoy dan albergue a los habitantes concéntricos, ofreciendo el conjunto de carácter ibérico.
 
Otras presentan base triangular o estrellada, pareciendo de una época posterior, quizás los principios de la romana. Preséntanse formando calles, constituyendo barrios y con ellas aparecen restos de obras de defensa integradas por fuertes muros y firmes baluartes, ofreciendo las variadas características de la arquitectura de muchos siglos.
 
Al ser desencombrados los interiores de tales casas, fueron hallados en ellas varios objetos de indudable mérito arqueológico, fragmentos de cerámica arcaica, ánforas de corte elegantísimo, ladrillos primorosamente dibujados, fíbulas (hebillas) de gran delicadeza, varios objetos metálicos, entre ellos una estatua representando a Hércules; dos variedades de cruz swástica, misteriosos signos, hachas de sílice y bronce, piedras molares y otra porción de cosas que atestiguan la antigüedad de cuanto allí se encuentra.
 
Los habitantes de la inmediata y pintoresca villa de La Guardia, dándose perfecta cuenta de la importancia que todo esto representa, constituyeron con gran entusiasmo a la Sociedad Pro Monte Santa Tecla que realiza una gran labor cultural, prosiguiendo las excavaciones, reuniendo todo lo encontrado en un valioso museo, convirtiendo el monte en hermoso parque y construyendo una carretera que, enroscándose a la montaña, asciende zigzagueando hasta el “Facho” y la blanca ermita que corona su cumbre. Desde este lugar se disfruta una de las vistas más bellas de Galicia, abarcando el último trozo del Miño, que corre caudaloso entre hermosos paisajes, la parte Sur de las costas gallegas y gran parte de las portuguesas, desde Camiña a Ancora y Montedor.
 
Todas estas circunstancias convierten al Monte de Santa Tecla en lugar de visita para cuantas personas cultas van a conocer nuestra región, haciendo de él obligada estación de turismo.
 
Heliodoro Gallego
Boletín Oficial de la Sociedad Fomento de Porriño y su distrito. Año IX, nº 39 de julio de 1930
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