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El Tecla

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El Tecla y algunas respuestas
por Miguel Reboredo Otero
 
INTRODUCCIÓN
         Muchas veces nos preguntamos al andar sobre las cosas que vemos. La curiosidad es un comportamiento inherente al ser humano, éste siempre busca explicaciones a todo lo que le rodea, y a raíz de esta premisa, y siguiendo el principio de que siempre se aprende cada vez que se camina, y que sólo es el caminar y el caminante quiénes deciden qué y cuanto aprender comienzo a realizar este trabajo.
         Sabemos sin dudar que sobre el Tecla se ha escrito y se han desarrollado numerosos trabajos. La bibliografía sobre este monte es enorme; numerosos libros y escritores avalan mi afirmación. Una afirmación que debemos corroborar pero no desarrollar, pues esto sería temerario y dificultoso apartándonos del origen de este trabajo.
         Una vez expuesta nuestra declaración de intenciones, y especificando que trataremos varios aspectos del Tecla que de momento poco a nada se han trabajado como elementos individuales, o sólo se han referido a ellos lateralmente por otros enunciados de mayor calibre.
CAMPO DE CHANS
         Este campo debe su origen al esfuerzo de varios jugadores de fútbol y prominentes personas (Ramón Sobrino, Manuel Gándara y Manuel Candeira) que ante la imposibilidad de jugar en el puerto en una zona que estaba delimitada entre la playa “do Carreiro y la atalaia” también conocida como la Vía, en la plaza de la Guía, o Monterreal, optaron con la creación de un campo de futbol en la falda este del Tecla que ya era conocida como Chans. Estos mismos jugadores fundaron en 1914 el primer equipo de futbol de La Guardia: El Deportivo Guardés.
         Poco después, en este mismo espacio se realizó una novillada como se recoge en las actas de sesión del ayuntamiento y fotografías de la época:
         “13 junio 1917.- Sesión ordinaria presidida por el Sr. Alcalde D. Agustin Sobrino Vicente (Bisavó do médico Quico). Corrida de Novillos.-
         Manifestó el Sr. Alcalde que la Sociedad“ Deportivo Guardés” poseída del mayor entusiasmo y en el fin de atraer á la localidad el mayor número de forasteros, han concebido el pensamiento de celebrar una corrida de novillos, y al efecto proyecta la construcción provisional de una plaza de madera en el Campo de Chans.
         La madera destinada á tal construcción habrá de ser retirada y devuelta a su procedencia después del espectáculo, circunstancia por la cual han rogado los empresarios se declarase exenta del pago de arbitrios municipales. El Ayuntamiento enterado acuerda se acceda a lo solicitado, llevándose no obstante cuenta de la que seintroduzca y de la que se extraiga para garantía de los fondos del Municipio, por si alguna quedase para utilizar en obras distintas de la que se trata”.
         Una vez finalizada la novillada, el campo volvió a tener el mismo uso por el que fue concebido hasta que se inauguró el Estadio Troncoso en 1927 (posteriormente Estadio del Tecla) teniéndose que abandonar esta disciplina deportiva y reconvirtiendo esta zona para un proyecto tan ilusionante como ambiguo:
         Campo de moreras para la incorporación del gusano de seda y así producir dichas telas.
         Ni que decir tiene que dicho proyecto se vino abajo en poco tiempo, pues numerosos problemas lo acompañaron:
         Las envidias de la época y la climatología de Galicia fueron determinantes a la hora de abandonar esta idea tan pionera como atrevida y que la sociedad PROMONTE pretendió llevar a cabo.
         Posteriormente dicho campo cayó en el olvido tanto por el abandono de este cultivo como La Guerra Civil que enfrentó penosamente a los españoles, por lo que no hubo más obligación que convertirlo en un patatal por las necesidades alimenticias de la época.
         Más tarde, dicha zona volvió a recuperarse para las actividades deportivas originarias; y simultáneamente, también como campo de tiro al plato (1954 y posteriores). Después, varias actuaciones (1989-90) del que fuera el mejor especialista del mundo sobre ruedas: Alain Petit, fueron realizadas en ese recinto consiguiendo enorme éxito.
         Hoy, este recinto deportivo se utiliza para los equipos de La Guardia, para que los más pequeños puedan desarrollarse en este deporte, así como los múltiples conciertos que la juventud realiza a lo largo del año, y actividades que la comunidad de Montes de Camposancos tenga a bien realizar.
UN ENORME EUCALIPTO
         Si seguimos una línea de lectura, me gustaría que el lector volviera a ver la fotografía que se expone anteriormente del campo de Chans, la foto es sobre la plantación de las moreras (1928). Y si la observamos atentamente podemos ver al fondo de la misma un gran árbol que tiene una historia que contar:
         Este eucalipto (Eucalyptus globulus) fue plantado por Don Laureano Alonso a principios de siglo pasado por el nacimiento de su hijo Alcides. Se sabe que esta costumbre la continuó con sus nietos del que no nos consta árbol alguno vivo.
         Don Laureano Alonso Portela (1863-1946), originario del barrio de la Silveira, que emigró siendo muy joven. En uno de sus viajes a Galicia se casó con la guardesa María Asunción Sobrino Vicente (1867-1936) que se marchó con él a Brasil, concretamente a Niteroi donde Laureano tenía sus negocios de hostelería. Allí nacieron sus dos hijos aunque el primero falleció muy pronto. Por eso, cuando regresaron definitivamente hacia 1902-1903 lo hicieron ya con un solo hijo, Alcides Alonso Sobrino.
         Este enorme ejemplar de pie de “pata de elefante” fue plantado hace más de cien años, y hoy es el árbol más antiguo del Tecla. Tiene una circunferencia de más de nueve metros que corresponden a tres de diámetro, su altura supera con creces a un edificio de catorce pisos, o lo que es lo mismo, más de cuarenta metros. Hoy es un árbol a conservar por su historia y por sus dimensiones.
EL FACHO Y SU ESTRUCTURA
        Sabemos que el monte Sta. Tecla lo componen dos picos: el primero de mayor altura 341 metros sobre el nivel del mar y donde se sitúan todas las estructuras reseñables y el pico Facho (328) o Perouquiño como lo conocen los expertos en escalada deportiva. En el que se encuentran varias antenas de televisión y dos elementos arquitectónicos que si bien uno está totalmente definido, la Cruz centenaria, el segundo es totalmente anacrónico y no tiene nada que ver con el adyacente como mucha gente cree erróneamente.
         Digo, anacrónico por no decir extemporáneo o impropio. Este elemento arquitectónico es una estructura que no aparenta tener utilidad alguna y su plasticidad decorativa deja mucho que desear. Utilidad evidentemente no debe tenerla porque no se tiene certeza de otras formas similares en la zona ni por los alrededores, y es de suponer que su rústico diseño no busque la admiración del observador. Con todas estas premisas, la curiosidad se torna necesaria y el conocimiento sobre este elemento se vuelve forzoso.
         Para los que no son gallegos o desconocen este idioma, debemos aclararle la palabra FACHO:
                  • (1) Brazada de paja atada a la que se le prende fuego e sirve para alumbrar.
                  • (2) Fuego hecho en un alto para avisar o dar una nueva.
                  • (3) Llama que se encendía antiguamente en la cima de un monte para a guía de marineros.
                  • (4) Otero próximo a la costa, guía para los marineros.
                  • (5) Cima donde se enciende una hoguera.
         Como es de sospechar, el nombre que se le ha dado a este pico se basa en una de estas premisas, y evidentemente cualquiera de ellas es válida; por lo que ahora debemos hacer unas deducciones históricas de aproximación y aclaratorias:
         Antiguamente, los faros se materializaban como antorchas encendidas en torres.
         Entre los siglos IX-XII, las costas gallegas fueron atacadas por vikingos, vándalos y musulmanes.
         En los siglos XV, XVII, XVIII y XIX, fueron los ingleses, franceses y holandeses, entre otros los que más atacaban las costas gallegas. Estos últimos ataques al litoral gallego propiciaron la creación de una red de antorchas que se intercomunicaban mediante humo o fuego cuando alguno de los pueblos divisaba embarcaciones peligrosas. De esta forma avisaban al jefe de grupos armados, y a las villas, que acudían para a su defensa. En 1670, Domenico Laffi relataba que en el Monte de Fisterra había una torre que estaba hecha para enardecer el fuego en su parte más elevada. Estaba ahí porque, de todas las naciones que navegan por el Océano, todos pasaban a conocer el Cabo Fisterra y muchas veces desembarcaban en la Villa provocando numerosos daños. Era entonces cuando, con el fuego de esta torre, se hacían señales a las villas vecinas, que sucesivamente de unas alas otras iban pasándose el aviso de peligro. En una hora, todo el Reino de Galicia estaba en sobre aviso y acudía armado hasta aquel cabo para defenderlo. Por descontado, las antorchas también funcionaron como guías y, asimismo, hay constancia de que se encendían antorchas en lugares falsos para provocar naufragios.
         Sabiendo esto y que D. José Cornide Saavedra, ilustrado coruñés del siglo XVIII publicaba en 1764 la Descripción y Circunstanciada de la costa de Galicia y frontera por donde confina con él inmediato reino de Portugal, denunciaba la necesidad de recompensar a los paisanos que estaban obligados a realizar el servicio y analizaba todos los enclaves militares del litoral entre Asturias y Portugal, de los que Cabo Silleiro y Mougás), Castro de Oia, Atalaya de la Guarda y Facho de Santa Tecla.
         Una vez analizadas estas reseñas históricas, resuena esta pregunta:
         El pico Facho en el Monte Sta. Tecla tuvo la utilidad que le da su nombre; ¿pero que tiene que ver esta estructura sin sentido a la que cabe esperar?, o sea, una garita en la que dos hombres se alternan para mantener o crear una llama guía o de aviso a nuestros marineros con una rústica escalera de ciertas dimensiones que servía para ascender hasta tal punto. La respuesta la tenemos en un periódico local de la época, El Heraldo Guardés.
         Esta publicación (1935) nos hace una referencia:
       Esta estructura es destruida por un rayo a mediados del siglo XIX, pero en elaño 1858, hallándose en esta villa, visitando a su familia, el acaudalado y caritativo hijo de La Guardia D. Francisco Maravillas, lo hizo reconstruir a su costa según quedó consignado en una lápida de granito incrustada en su frontispicio, la cual dice así:
GRATA MEMORIA AL BUEN PATRICIO D. FRANCISCO MARAVILLAS
DE LA HABANA REEDIFICADO A SUS EXPENSAS EN 1858.
         Hoy, podemos decir que existe esa placa y que es de granito, no pudiendo aseverar tal inscripción al estar muy deteriorada y encontrarse a gran altura, pero que no ponemos en duda. Por otro lado suponemos que la reconstrucción del elemento arquitectónico debió ser totalmente arbitraria y sin seguir más patrón alguno que el de vanidad humana.
         Para finalizar este tema debemos aclarar, que incorrectamente en algunas guías del Tecla, a esta estructura la definen como monumento hidrográfico del Siglo XVI.
         Observación que no merece más atención que el desconocimiento de la misma, y de la posible “reedificación” desvirtuadora que contempla la placa de granito.
RESTAURANTE JURADO/MUSEO DEL TECLA
         El catorce de noviembre de 1934 el ayuntamiento de la Guardia otorgó una concesión administrativa a D. Ángel Jurado Romero sobre una parcela de terreno en el Monte Santa Tecla, dicha parcela tendrá la extensión necesaria para la construcción de un Restaurante. Establecimiento que fue abierto al público al año siguiente con el nombre de Restaurant Jurado dejando de funcionar el año de 1936.
         Posteriormente en 1943, este edificio fue adquirido por la Sociedad Pro-Monte siendo presidente de la misma D. José Sobrino Arias. Después en 1952, este inmueble que nació de un proyecto del conocido arquitecto D. Antonio Palacios pasó a ser el museo de la Pro-Monte, siendo declarado Monumento Histórico y Artístico en 1962.
         Una vez establecida una pequeña cronología de este edificio para procurar diferenciar las dos etapas que formaron sus usos. Etapas, una muy breve pero terriblemente intensa y otra tan larga y viva para el Tecla como para sus visitantes.
1ª Etapa-Restaurante Jurado
         Este restaurante tuvo poco tiempo de actividad, los menos de dos años de servicio al cliente aportaron a la historia de nuestro pueblo años de recuerdo o de sufrimiento que se pueden comentar en base a las numerosas referencias que tenemos:
Año 1935 (pena de no constar fotos), Visita del presidente del Gobierno:
         D. Antolín Silva Vicente, Alcalde republicano varios años de A Guarda. Afín al Partido Republicano Radical de D. Alejandro Lerroux García (1864-1949), presidente del Gobierno y coaligado a la CEDA. El Alcalde de O Rosal D. Generoso Lagarejos Rivas también del mismo partido y estaba en el ayuntamiento en las mismas fechas que D. Antolín. Los dos juntos acudieron a recibir al Presidente del Consejo de Ministros D. Alejandro Lerroux, en el aeropuerto de A Canosa (El Rosal), el 3 de agosto de 1935 en su visita oficial a Galicia y Baixo Miño: Recogidos en la gasolinera de O Pasaxe, desembarcaron en el mismo para visitar A Guarda y comer en el Restaurante de Ángel Jurado Romero, sito en el actual Museo del Tecla.
         Principios de 1936, visita de Azaña como Primer ministro y Casares Quiroga ministro.
         Palabras de Juan Noya del libro Fuxidos : En visita al Tecla llegaron a La Guardia, Azaña y Casares Quiroga, presidente del Consejo de ministros y ministro, respectivamente. A través de la policía se nos envía un recado para que subiéramos al Tecla[1] a comer con tan ilustres personajes. Nuestra respuesta fue una rotunda negativa por los numerosos recelos que teníamos con Casares.
         Primavera del 36: Visita de los subsecretarios de Trabajo y Sanidad.
       Palabras de Juan Noya del libro Fuxidos: Llegan a La Guardia los señores Osorio Tafall y Bolivar, en visita de inspección al colegio del pasaje, donde se proyectaba instalar el hospital Psiquiátrico regional (edificio de los Jesuitas). Les acompañaba el gobernador Gonzalo Acosta. En la alameda fueron esperados por el alcalde Don Manuel Noya y otras autoridades locales, subiendo posteriormente al Tecla para almorzar en el restaurante de Ángel Jurado.
         Agosto de 1936, negociando penas Capitales:
         El ser humano se llega a convertir de tal forma que hace al animal más sanguinario insignificante, es tan destructivo que impone sus criterios hasta límites excepcionales. Alegando cualquier cosa (principios, Patria, Deber, Dios etc.) es capaz de la destrucción más despreciable, ¡somos así!, y muchos tienen tal instinto animal que desprecian la existencia de otros por el simple hecho de no pensar como él.
         El 10 de agosto tiene lugar una comida en el restaurante de Ángel Jurado Romero (hoy Museo del Tecla) a la que asistieron el capitán Joaquín Teresa Pomares de la Guardia Civil, el Tte. de Carabineros Salvador Buhigas Novo, el alcalde Francisco Moreno Álvarez, los demás miembros de la Gestora Municipal, varios comerciantes e industriales de la Guardia relacionadas con la derecha local y el cuadro completo de La Falange.
         El Capitán Teresa, que había llegado de Vigo, llevaba una lista de treinta y siete, otros dicen 35 republicanos Guardeses, a los que había que fusilar porque así lo habían acordado - inmediatamente.
         En el tira y afloja entre comensales, militares, falangistas, alcalde y comerciantes se quedó quedebían ser cinco, y a las 5 da tarde (todo en plena digestión de los comensales), y previa formación demilitares y falangistas en la Plaza del Reloj y una arenga del Capitán Joaquín Teresa Pomares con la presencia del Tte. Salvador Buhigas, en la que se refiere que “los rojos habían matado a su madre”, decomisan una camioneta del industrial Isaac González Costal, conducida por el falangista Óscar Rodríguez González y trasladándose al Colegio de O Pasaje, meten dentro a los cinco republicanos, hacenuna parodia de juicio civil contra ellos (unos minutos) para proceder seguidamente al ajusticiamiento, con “tiro de gracia” incluido, en el lugar de Paraños (A Sangriña), en un barranco de barro amarillo que había detrás de la entrada actual del Instituto de A Sangriña.
         El Alcalde Francisco Moreno presentó la dimisión varios días más tarde, viendo la masacre que se comenzaba a hacer en La Guarda. Oficialmente fue cesado por el Capitán Jefe Militar da Columna que operaba desde Tuí, Eduardo Rodríguez González.
         Posteriormente, estos seres sin entrañas volvieron a comer en este restaurante, sólo les importaba la comida, sus tartas y hasta la cocinera que preparaba tan buenos platos, desconociendo que ella fue una de tantas mujeres que perdieron hermanos, cuñados, y maridos que tuvieron que huir de su miserable odio: Para poder alimentar a sus hijos y padres, Dolores Domínguez Pacheco[2] tuvo que ponerse de cocinera en el Hotel Internacional (luego Pensión España y ahora Hotel Elymar), comida que después se llevaba al Restaurante Jurado en el Tecla (Ángel Jurado Romero), donde hoy está el Museo…… un día en el que un grupo de falangistas y militares con el Capitán de la Guardia Civil TERESA (un auténtico criminal), comieron en el restaurante… El Capitán Teresa reclama a Ángel Jurado .. ¡que venga la cocinera para felicitarla!, porque la comida fue excelente… y le dice Jurado “es mejor que no venga porque es la mujer de un huido, y hermana de dos fusilados últimamente”… ¡ni que decir de la digestión que tuvo el Capitán, pensando que a lo mejor, la buena tía LOLA pudiera poner veneno en la comida…
2ª Etapa-museo del Tecla

         Una vez que este inmueble pasó a ser propiedad de La sociedad Pro-Monte, este se convirtió en museo hasta nuestros días.
       En julio de 1953, cuando abrió con esta actividad era restaurador del mismo D. Manuel Fernández Rodríguez. Más tarde fue declarado Monumento Artístico Nacional, hoy Bien de Interés Cultural (BIC), en 1962.
       Posteriormente hubo varias reformas de cierta envergadura entre 1982-1983 que mejoraron su exposición al público, y ya en pleno siglo XXI, siendo Concejal D. Javier Crespo se acometió una reforma valiente, reestructurando todo el interior y modernizando la sala cara a los compromisos que requieren el nuevo milenio.
       Este museo contiene materiales de todas las excavaciones que en el Tecla se realizaron. A las primeras de Ignacio Calvo (1914 a 1923), siguieron las de Cayetano de Mergelina (1928 a 33), Manuel Fernández Rodríguez (1952 a 72) y las últimas, y quizá las más precisas por (1983 a 87) por Antonio de la Peña Santos.
 
Bibliografía:
JOAQUÍN MIGUEL VILLA ÁLVAREZ- “LA SOCIEDAD PRO MONTE SANTA TECLA” - (1ª parte: 1912-1928).
JOAQUÍN MIGUEL VILLA ÁLVAREZ-Las casas indianas de A Guarda (IV): la huella de los «brasileiros»
JOSE ANDRES CORNIDE SAAVEDRA Y FORGUEIRA: VIDA Y OBRA (A Coruña, 25 abril 1734 - Madrid, 22 febrero 1803
JUAN NOIA GIL- FUXIDOS- (Edición Casuz Editores, Caracas –Venezuela, 1976)
JOSÉ ANTONIO URIS GUISANTES- Basilio Carrero- Setenta anos da sublevación militar contra a II República Española na Guarda- CETÁREAS y VIVEROS en A GUARDA Francisco Lloret Gándara.
XOÁN MARTÍNEZ TAMUXE-Citania y Museo Arqueológico de Sta. Tecla (Patronato 1998).
MEMORIAS ANUALES DE LA PRO-MONTE - 1954-55, 1962-63 , 1982-83
   
Agradecimientos especiales:
JOSÉ ANTONIO URIS GUISANTES, sin él este artículo seria imposible.
ANTONIO MARTÍNEZ VICENTE, persona de gran ayuda
NORMA MARTÍNEZ PIÑEIRO, Responsable del Museo y buena correctora.
  
Fotos:
Novillada y aeropuerto de la canosa- ANTONIO MARTÍNEZ VICENTE
Campo de las moreras- CARLOS MARTÍNEZ TRONCOSO
Campo de Chans, Museo del Tecla, monumento al Facho y Museo desde el interior –AUTOR
Excavaciones de Calvo con Domínguez Fontela – SOCIEDAD PRO-MONTE
 
ESCRITO:
MIGUEL REBOREDO OTERO
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NOTAS
1- Suponemos que en el restaurante Jurado al no estar el Hotel Pazo terminado.
2- Lola estuvo trabajando esporádicamente en el Hotel Internacional de Ángel Jurado porque no podía tener contrato al ser represaliada, Posteriormente, en 1938 comenzó a trabajar en el hotel Tecla bajo contrato y enviando las comidas ya al Hotel Pazo Sta. Tecla que se encuentra situado en la cima.


Nuestro Tecla y sus árboles
por Miguel Reboredo Otero
 
 
        No hace mucho tiempo mi hijo Carlos nació, y recuerdo que por su fecha de nacimiento (Diciembre 1999) hice mías las tres premisas que un hombre debería de hacer para realizarse en la vida:
         Tener un Hijo, plantar un árbol y escribir un libro; sí bien la primera ya la había acabado de cumplir y la tercera podría ser sustituida por los distintos artículos que he escrito, la segunda no tengo constancia de realizarla intencionadamente, aunque sé que alguna vez lo hice posteriormente.
         A raíz de esto y que eran fiestas navideñas, cogí una de esas postales que contenían unas semillas de plantas y que se regalaban en esas fechas. Estas semillas según constaba en la tarjeta eran de Abeto Canadiense, por lo que no dudé de plantarlas en una maceta con sustrato vegetal fertilizado y esterilizado para que no existieran simientes de otras especies y crecieran con cierta rapidez, las regué y esperé a que brotaran para en un futuro próximo buscarles un sitio mejor a los imponentes árboles que habrían de nacer.
         Pasaron los días, siguieron las semanas y comenzaron los meses y en el recipiente sólo había tierra de sustrato, pero allá en el mes de abril sale un insignificante brote de uno de los “majestuosos árboles”.
         Posteriormente y pasados los años la maceta se iba haciendo minúscula para la planta, por lo que decidí transportarla al monte Tecla y plantarla en el área recreativa de Chans.
         Ni que decir tiene, que aunque mis conocimientos en botánica son francamente escasos, podía asegurar que ese árbol no tenía el menor parecido a un abeto, pero no importaba, el vegetal representaba una fecha que para mí era muy importante y por lo tanto era mi planta y mi recuerdo.
         Pasados unos años, y a raíz de una visita al monte del eminente botánico Carlos Rodríguez Dacal que venía a realizar un estudio sobre las hayas, supe que el “imponente abeto” de mi Hijo no dejaba de ser un simple sauce gallego (salgueiro cincento) pero era su árbol y era su fecha; ¡y aún hoy no me explico como viviendo en un cuarto piso y al lado del mar esta planta pudo nacer en una tierra fertilizada pero estéril!
         A consecuencia de la visita tan buena persona, no dudé en indicarle las hayas que existían en el Tecla y que yo evidentemente no sabía por los limitados conocimientos de botánica que poseo.
         Pero tras las indicaciones que él me dijo, para mí no era un secreto donde podían estar y en qué sitio se podían localizar.
         A raíz de esta primera visita, y yo ávido de aprender sobre una materia que desconozco pero apasionante al lado de tan insigne Maestro comenzamos a analizar la flora de nuestro entorno, y así surgió como primera persona digna de reseñar y que lo es prácticamente todo en la masa forestal que hoy posee el Tecla: el ingeniero de montes Rafael Areses Vidal.

 
         Antes, y como inciso me siento obligado a hablar de la posible vegetación que debería de existir en el monte antes de que esta prestigiosa persona influyera, y que a falta de estudios polínicos del subsuelo en sus diversos tramos estratigráficos deberíamos guiarnos de las numerosas fotografías de principios de siglo. Es sabido que el suelo granítico gallego no es el más adecuado para retener el agua abundante que recibe por lo que la aridez es más que palpable. Y como consecuencia de todo esto no es aventurado decir que este monte en casi su totalidad sería de matorral (zarzas, tojo, espino, retamas o brezos); en conclusión una landa.
         Y volviendo a insistir en el mismo tema con la misma cautela que en el punto anterior, remontándonos a los principios de nuestra era y dejándonos llevar por la imaginación en la medida posible de no entrar a divagar, pienso que no existiría un gran cambio cuando la Civilización Castreña se hizo dueña de nuestro Monte.
        Una vez aclarado este punto, que si bien no es científico, puede ser aproximado volvemos a retomar la figura de Rafael Areses. Esta insigne persona que es creador de lo que hoy es uno de los parques forestales más hermosos de Galicia: parque natural del monte Aloia de Tuy, intervino muy activamente en la introducción de numerosas especies en el Tecla mediante la creación de un vivero en el mismo monte y la introducción de numerosos árboles en un proceso de repoblación que duró siete años (1912-1919) y celebración de tres fiestas del árbol (1915-1917), donde los niños de los colegios de la zona plantaban dicho arbolado para acercarlos a la naturaleza y a un entorno más saludable. Aún hoy numerosos colegios de la zona solicitan a las comunidades de montes un espacio para poder realizar una pequeña plantación.
         Durante este periodo, se plantaron numerosas acacias (melanoxion, dealbata), catalpas, pinos, almeces, frenos, robles del país, robles americanos, hayas, eucaliptos (glóbulus y amigdalina), cipreses, y cedros que hoy podemos presenciar en cierta medida: un enorme ciprés (Cupressus macrocarpa) que se encuentra al lado de una de las viviendas reconstruidas, tres hayas situadas cerca de este, y numerosos descendientes de estas plantaciones que hoy cubren el Tecla en casi su totalidad; que en su mayoría, y por desgracia son eucaliptos y acacias ya que soportan el fuego que azotó al Tecla en numerosas ocasiones con mucha más fortaleza que otras especies.
         Posteriormente, la Sociedad Pro-Monte continuó con ciertas repoblaciones y se construyó una casa Forestal para su gestión, después las comunidades de montes, asociaciones naturalistas (ANABAM) y otras entidades; y procurando no extenderme en este trabajo, debiendo resaltar simplemente las especies, que por ser breve, se introdujeron: abetos, abedules, araucarias, madroños, castaños; así como la potenciación del Alcornoque (sobreiro) y roble (carballo).
         Este trabajo carecería de toda rigurosidad si olvidamos el origen del mismo, que es el recordar que aún existe un enorme eucalipto de “pata de elefante” cerca del campo de Chans.
         Este árbol de gran porte y más que centenario (1900) fue plantado por Laureano Alonso cuando nació su hijo Alcides; alguien siempre se te adelanta, y espero que fueran muchos más de los que mi mente es capaz de saber y recordar.
 
Fotos: Autor
BIBLIOGRAFÍA:
La Sociedad Pro-Monte (1ª Parte: 1912-1928) Joaquín Miguel Villa Álvarez.
Agradecimiento especial a:
Carlos Rodríguez Dacal, Extraordinario botánico y amigo.

Miguel Reboredo Otero
Guarda del Monte Sta. Tecla


Cincuenta años de una reconstrucción 1965-2015
por Miguel Reboredo Otero

           Muchas veces no sabemos valorar las cosas de nuestro entorno hasta que estas mismas reclaman su protagonismo mediante la insaciable necesidad de ser fotografiadas. A nadie que vive en La Guardia le es de extrañar el enorme apetito fotográfico que suscita el monte SantaTecla para el turista, pero seguro que si preguntas por alguna estructura que es requerida constantemente como fondo recordatorio de una instantánea a todos nos viene a la memoria una pequeña construcción que es recordada por toda Galicia tanto como celebración de una excursión como inicio lectivo sobre un tema histórico: La Cultura  Castreña. Esta pequeña estructura no es más que la primera reconstrucción de una vivienda que profundiza sobre la cultura de los castros, y ahora que cumple cincuenta años le debemos dedicar unas pequeñas líneas para que su recuerdo entre también en la historia de La Guardia y de Galicia, y por tanto en mi historia:
        Ya hace algunos años cuando era un niño recuerdo que apareció en mi casa una especie de cenicero que tenía una forma peculiar, era una vivienda castreña. Dicho cenicero que trajeron mis hermanas y que causaba furor en La Guardia en esas fechas estaba desarrollado en dos partes: la primera, de forma circular y que representaba el hogar y la morada, y una segunda que si bien era desproporcionada -tenía que ser cenicero- hacía de vestíbulo o castañuela como decimos aquí.
        Corría el verano del año 1965, y siempre tengo este recuerdo cuando observo la última reconstrucción de esta vivienda. Recuerdo que continuamente se aviva al acercarme a La Guardia y ver los carteles anunciadores como ayuntamiento de interés turístico. Y también sé lógicamente que esta no será la última interpretación de la misma pues la inventiva de los hombres es infinita.
           Es curioso al pasar de los años como cambian las maneras de interpretar los yacimientos arqueológicos, cada época hace suya la manera de desentrañar el pasado; y desde una base interpretativa, generalmente la plataforma o soporte de cementación que permanece invariable a través de los años, empiezan a determinar las s supuestas alturas que pueden oscilar mucho sea según su interlocutor, o según el estado de los muros sobre los cuales se tenga que dilucidar.
         Cuando la sociedad Pro-Monte decidió reconstruir una vivienda en el año 1965 desplazó a Briteiros (Portugal), al Sr. Salinas, D. Ángel Luis Troncoso y D. Jesús Juan Garcés con el objeto de documentarse bien antes de pasar a la reconstrucción de la casa.
          De las muchas edificaciones que se encontraban excavadas se escogió una cerca de la carretera como intento de réplica y de referencia a las existentes en dicha ciudad, pero añadiendo el vestíbulo y haciéndola bastante más baja, seguramente a causa de parámetros estéticos.
          Transcurridos los años, siete para ser más precisos, se reconstruyó otra vivienda al otro lado de la carretera con los mismos parámetros que primera, y sabiendo, que la parte lítica de la construcción permaneció casi siempre inamovible dentro de las interpretaciones que se les quiso aplicar; excepto de los pequeños añadidos o rituales más o menos "esperpénticos" que pretendían hacer por un folclore turístico. La vivienda sólo se vería alterada en el techo porque en esas fechas se hacía con junco, material que si bien no era del todo adecuado resolvía el problema de una manera ciertamente eficaz y en el cambio habitual de las maderas y del palo central que soporta al tejado.
         En esas fechas no debemos olvidar a una persona que tenía un encanto especial a la hora de desarrollar su inventiva y que hacía de esta zona la más fotografiada en el Tecla: Don Gumersindo Salinas o Señor Salinas como se le conocía siempre.
          Esta buena gente tenía una creatividad que daba envidia a cualquiera que lo escuchaba, era la imaginación personificada y la inventiva hecha hombre. De él salían leyendas que hoy no aguantarían la más mínima investigación pero enriquecían el panorama turístico y creaban una mítica duda, ¡así era el Señor Salinas!
          Durante esa época se hicieron cambios en la estructura vegetal bastante caprichosos y poco prácticos para su función, pero curiosos en el transcurso del tiempo.
          Cambios como poner ramas verdes sobre el tejado, una puerta en la entrada de la vivienda o una verja de madera puesta en el vestíbulo, así como pequeños pilones y otras piedras labradas para ambientar una época mágica y potenciar el turismo a la subida al Tecla.
          Posteriormente, con el sobrevenir de los años y teniendo a una Sociedad ProMonte en plena extinción y un Patronato Municipal camino de su consolidación, se comenzó a tratar las reconstrucciones con unos criterios más objetivos y creíbles.
         Ya se empezaba a discutir si el palo central era necesario en la reconstrucción, la ventana siempre fue motivo de debate desde la primera interpretación, la altura de la misma era demasiado pequeña para las nuevas definiciones, las labras decoradas eran demasiado abundantes para una sola vivienda, no había fallado etc.
         Con estas premisas al principio del nuevo milenio comenzó a rehabilitarse la vivienda con nuevos criterios:
         Se aumentó la altura de la misma en más de medio metro, pero si precisaba un metro aunque que no se atrevieron los restauradores por temor a una crítica voraz, se techó tanto el núcleo como el vestíbulo suprimiendo el palo central, se fijó una doble altura para hacer un fallado, y algunas pequeñas cosas que olvidamos de subrayar para no aburrir al lector. Sin lugar a dudas, desde el año 1965 hasta ahora fue la interpretación más valiente que hizo sobre las reconstrucciones en el Tecla.
         Hoy, este monte es el segundo lugar más visitado de Galicia después de la Catedral de Santiago tiene un lugar emblemático: Sus viviendas restauradas que son envidia de todos los castros.

Miguel Reboredo Otero.
Empleado de la Xunta de Galicia para el Tecla.  



El Hércules del Tecla
por Miguel Reboredo Otero

    Hoy, un día triste y gris lleno de niebla, situado sobre la cima del Monte que corona A Guarda en la que se encuentra un museo [1] de enorme valor, y que pocos vecinos llegan a apreciar la ingente dimensión cultural inherente a este espacio. Un día gris que me evoca a escribir sobre este lugar que nos habla de tiempos ancestrales a través de los múltiples restos arqueológicos que se encuentran depositados en él.
     Estas pruebas que nos ayudan a descifrar los comportamientos humanos desde hace más de veinte siglos; también nos permiten reescribir la historia a medida que se analizan o aparecen nuevas aportaciones a través de las excavaciones que se hicieron o que se están realizando en este grandioso enclave.
     No pretendemos hacer un tedioso estudio sobre las piezas y depósitos del museo del Tecla, ya que sería un ingente trabajo que nos apartaría del motivo principal del mismo: El Hércules [2] del Tecla.
     Antes de profundizar en el tema debemos poner al lector sobre unas bases que le ayuden a situarse en la época de esplendor del que quizá sea el castro más grande de todo el noroeste peninsular, y que fue ocupado durante más de dos siglos –Las recientes excavaciones expanden todavía mucho más esas apreciaciones- y con una enorme densidad de población que desbordaría casi toda superficie útil a ocupar.
     Todas esas evaluaciones están más que probadas, no es que lo desee, es que la cerámica asociada tanto indígena como romana, las labras, los útiles, monedas, esvásticas, torques, espadas, herramientas de uso doméstico … nos hacen entrever un pasado tremendamente enriquecedor que estos fondos depositados en el museo nos lo quieren exponer en todo su esplendor.
     Una vez rematada esta breve exposición, y poniendo al lector en la línea temporal del enclave, podríamos extendernos en las numerosas piezas existentes en él, en los fondos que hay, y empezar por el más reciente, El cabezón del Tecla hallado en las últimas excavaciones del 2016 terminando por el precioso remate de torques de oro que se encuentra en una de sus vitrina
   Muchas piezas que evocan una sorprendente historia, un museo que nos habla a través de sus restos y un monte que nos muestra su yacimiento es un mundo de enormes posibilidades………….
   ¡No!, este trabajo no va hablar de las piezas que hay, no porque todas y cada una de ellas pasaron por manos más cualificadas que las mías para hacer una disertación clara de la misma. ¡No! Porque hay estudios completos de los depósitos y yo poco podría aportar a los mismos.
   Ahora bien, lo que mucha gente desconoce es la existencia de una figura de bronce, de unos 18 cms de altura y realizada mediante el método de la cera perdida [3] ¡Si! Existe esa pequeña pieza entre los fondos del museo del Tecla, y encima no está expuesta al público: He aquí nuestra pequeña historia.
   Me refiero a una interesante escultura en bronce proveniente de una fase ya romanizada de este castro costero: se trata de una supuesta representación de la divinidad grecolatina, Hércules-Heracles en la mitología griega- Es una figura de bronce de unos 18 cm de alto para la que Ignacio Calvo, en su memoria de las exploraciones arqueológicas de los años 1914 a 1920, señala un origen íbero copiado de modelos romanos.
   La interpretación del bronce no está exenta de problemas. La imagen es un hallazgo fortuito realizado por un cantero que encontraba en el pico facho en 1861 y que se integró en la colección particular de Don Ricardo Blanco Cicerón, posteriormente fue donada al museo del castro en 1922 para formar parte de sus fondos.
   Desgraciadamente en 1964 fue objeto de un hurto aún hoy sin esclarecer.
   Otra cuestión es la problemática derivada de su interpretación iconográfica, ya que se viene dando por sentado que se trata de un Hércules, pese a carecer de sus atributos más característicos, como la piel de león o bien la clava [4]. Sin embargo, la posición del brazo derecho de la escultura evidencia que esta se apoyaba en un elemento perdido. Teniendo en cuenta, además, que se trata de un hombre barbudo de aspecto imponente, todo parece indicar que posiblemente estamos ante Hércules, ya que cualquier otra representación en bronce de los primeros siglos tras el cambio de era fallaría en explicar satisfactoriamente su composición; esta, en cambio, no es extraña
para el héroe guerrero, que descansaría sobre una clava perdida. Respondería, de este modo, a un tipo de representación de Hércules bien conocida y con una amplia dispersión geográfica entre los siglos I y III d.n.E.
Atendiendo a esta comparación, podemos suponer que, con su mano derecha, se apoyaría en una clava perdida mientras que, con la izquierda, sostendría una manzana aludiendo con ello al episodio del jardín de las Hespérides (5).
Hoy, pasados muchos años de su descubrimiento, bastantes de su robo, y el abandono de las instituciones, esta figura tiene un merecimiento inherente al Tecla, y sin ánimo de ser reiterativo, es el Hércules del Tecla, obligando aclarar que el guardado es una réplica. Réplica realizada por el escultor tomiñés José Antúnez Pousa, que debería estar expuesta al público para recordar que en su día el Tecla tuvo dicha figura.
Figura que ha desaparecido y que debe recordarse para un día poderla recuperar.
Autor: Miguel Reboredo Otero.
Guarda del monte Sta. Tecla.
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PIES DE PÁGINA:
1-El museo fue creado por la Sociedad Pro-Monte en el año 1917, ocupando en un principio unos locales en la villa de A Guarda hasta que en 1953 fue trasladado al actual edificio en el propio castro, en la cumbre del monte de Santa Tecla, que le da el nombre a ambos. Fue declarado Monumento Histórico y Artístico en 1962.
2-Para la Mitología Griega clásica, tal como se designa al conjunto de mitos y leyendas que corresponden justamente a los antiguos griegos y versan sobre sus dioses, la naturaleza del mundo y sus héroes, entre otras cuestiones, Hércules, llamado en realidad por los griegos Heracles, fue un popular héroe perteneciente a la mencionada mitología. Mientras tanto, en Roma y en Europa Occidental se hizo conocido como Hércules, especialmente gracias a la popularidad que le
imprimieron los emperadores Cómodo y Maximiano, quienes se identificaron con su figura. Hércules era hijo natural de Zeus y de Alcmena, una reina mortal, aunque fue adoptado por Anfitrión (bisnieto de Zeus).
3-El moldeo a la cera perdida, fundición a la cera perdida o vaciado a la cera perdida. Es un procedimiento escultórico de tradición muy antigua que sirve para obtener figuras en metal (generalmente bronce y oro) por medio de un molde que se elabora a partir de un prototipo tradicionalmente modelado en cera de abeja.
4-Una clava es una maza, porra o garrote, de tamaño corto a mediano, usualmente de madera, que va aumentando de diámetro desde su empuñadura a su extremo y que desde la remota antigüedad, se utilizaba como arma de cuerpo a cuerpo o de contacto. Para aumentar su efectividad, se podían colocar en la zona extrema, piezas de sílex, hueso o metal.
5-LAS MANZANAS DE LAS HESPÉRIDES, de los trabajos de Hércules. Hasta ahora había llevado a cabo Diez Trabajos en ocho años, pero como Euristeo pensaba que la muerte de la Hidra y la limpieza de los establos de Áugeo no habían seguido sus reglas, envió al héroe a realizar un nuevo trabajo. Ahora debía viajar hasta los confines del mundo conocido para traerle las manzanas de oro de las Hespérides o «damas de la noche», que eran las hijas del titán Atlas, el cual vivía en el límite occidental del mundo y sostenía sobre sus hombros la bóveda celeste-

Bibliografía:
El Hércules de Santa Tegra y el middle-ground de la religión castreña. Alberto Santos Cancelas
Departamento de Ciencias de la Antigüedad. Universidad de Zaragoza.
Citania y Museo Arqueológico de Santa Tecla. Xoan Martínez Tamuxe



La verdad -Si es posible- O la leyenda de los Crómlech del Tecla
por Miguel Reboredo Otero

       Decidí indagar sobre este tema a raíz de la presentación de la tercera parte del libro de la sociedad Pro-Monte que presentó Don Joaquín Miguel Villa Álvarez. Un buen escrito que nos acerca a la más reciente historia de A Guardia y de Sta. Tecla. En esta obra se aportan muchos datos que me ayudaron a redactar este texto del que estoy muy agradecido.
       He de decir que siempre creí –hoy tengo muchas dudas- que en el Monte no existían esas estructuras megalíticas, y por tanto rechazaba cualquier referencia a las mismas. Hoy mucha gente lo sigue pensando siendo atribuido a leyendas urbanas y por tanto negar una posible existencia.
       También he de aclarar que esto es un artículo informativo, y por lo mismo sólo se busca aportar ciertos conceptos para que los leyentes saquen su propia conclusión tras la lectura.
       Antes de profundizar en el tema, me veo en la obligación de aclarar una serie de conceptos e introducir al lector en ciertos conocimientos, y así, facilitar la compresión de este escrito.
Que son los Crómlech:

       Son monumentos megalíticos -4.000 años a.C- que se realizaron en el neolítico. Suelen ser círculos formados por menhires o hitos –piedras de cierto porte en posición vertical- en los que se suelen realizar reuniones, ritos funerarios, o ser simplemente un observatorio. Pero, para ser más realistas debemos decir y matizar que su función y origen siguen siendo motivo de debate en la comunidad científica, ya que las hipótesis mantenidas sólo se pueden apoyar en datos arqueológicos y no sobre fuentes escritas. Fuentes que por cierto no hay, y por tanto carecemos de evidencias probatorias del uso.
       Una vez se ha puesto en antecedentes al lector, nos sentimos en la necesidad de especificar para que nadie piense en estructuras desbordantes como el Stonehenge en Inglaterra o los Almendros en Portugal. Si existe algo…será una cosa más que discreta, y deberá ser el que lea el escrito quién tenga la última palabra.
       Antes de tomar el grueso de la información hemos de hacer uso de la hemeroteca para saber las citas que hablan de dichos Crómlech, y así estructurarlas cronológicamente buscando canalizar el tema. Tema del que carecemos del soporte fotográfico que nos ayudaría a clarificar las ideas.
       También he de aclarar que las gentes que escribieron sobre estos elementos, eran personas cultas, ilustradas, y como consecuencia de todo esto debemos darle la veracidad que se merecen, siempre desde un punto objetivo que intentaremos mantener.  

       1º- IGNACIO CALVO Y SÁNCHEZ (1914 - Exploraciones arqueológicas):  
       “…pues ya se daba como hecho cierto que en toda la extensión del monte Tecla dejaron huellas de su paso pobladores que alcanzaron las más remotas edades, apuntándose la existencia de túmulos, crómlech y Kjokkenmodingos.”  
       Comentando la cita: hoy y hasta este momento, y creo que para siempre, en el Tecla no existen túmulos- en gallego mámoas-, y como consecuencia no hay dólmenes. Casi seguro que pensaron que el pequeño Castro da Forca sito al principio de subida al Tecla era un túmulo como se recoge en varias citas de escritores posteriores.
       Los Kjokkenmodingos, es una expresión danesa que habla de los restos de comida que dejan los pobladores de un lugar, en resumen los conocidos “concheiros” del monte. Una gran acumulación de conchas y restos de comida que nos informan de su alimentación.
       2º JULÍAN LÓPEZ GARCÍA (1927- ("La Citania de Santa Tecla o una ciudad prehistórica desenterrada. Apuntes arqueológicos”):  
“Existen en el Tecla varios monumentos megalíticos de sumo interés, y que están tan a la vista y se presentan con tal claridad, que el menos experto en achaques arqueológicos podrá con facilidad señalarlos.”   
       Aquí nos vuelve a hablar del túmulo o mámoa que suponen que es la Forca. Para posteriormente comentar:  
       “…los dos círculos que hay en el Tecla, y uno mucho mayor que el otro, es de suponer que se celebrarían grandes asambleas…”
       3º IGNACIO IGLESIAS TRIGO (Libro de las Fiestas del Monte 1962):
       "...Perduran también en el Tecla dos Crómlech, el más reducido y mejor conservado en las inmediaciones del Mirador de Areses; y uno más amplio en la explanada de CHANS"  
       Aquí al menos el autor nos da una localización más fiable de donde podrían estar estas estructuras del neolítico.
4º JUÁN JOSÉ GARCÉS (1964 en ABC) :  
       “La ciudad de La Guardia tiene una cosa que no existe en Briteiros y que son los 85 hitos de su Crómlech, uno de los mayores que se conocen con una extensión de 105 por 95 metros”.
       Esas mediciones superan a la superficie de un campo de fútbol, y los 85 Hitos (menhires) no deberían pasar desapercibidos al ojo humano –Aquí no nombra al más pequeño de los dos crómlech del Monte.  
       Podríamos citar a varias personas que volverían a escribir sobre estas estructuras megalíticas - Hugo Obermaier, Domínguez Fontela o Alberto Martín Fuentes- hablan del mismo tema y creo que con las citaciones anteriores será suficiente para realizar este texto.
      Ante este aluvión de información, uno se ve en la obligación de analizar sus contenidos, y procurar no “beber” de las mismas fuentes para mantener la objetividad sobre el trabajo, y en el que sospecho que hay una fuerte influencia entre todas las citas, perdiéndose cierta imparcialidad.
       Gracias al libro de Joaquín Miguel Villa Álvarez –La Sociedad Pro-Monte Santa Tecla- (3ª Parte: 1939-79) que ha salido a la luz a principios de año, hoy tenemos una investigación más que fiable al recoger Las actas de la Sociedad Pro-Monte, disfrutando así de una herramienta de trabajo más que certera.  
       Así, alcanzamos situar uno de los “Crómlech” certeramente en una historia y un lugar, el otro –el más grande- requerirá de un análisis más prudente. Como bien dice Villa, Antonio Rodríguez Rolán se encontraba bajo la presidencia de la Sociedad Pro-Monte (1964-1969) cuando  en ese periodo -1968- procedió a levantar una piedra de gran porte bajo el Mirador de Areses, a partir de este hecho se empezaron a ver las cosas como fruto de una imaginación sin par: Que si estaba labrada por el hombre, que tenía una orientación precisa, que si ya no era un Crómlech; que era pieza antropomorfa y por tanto un altar Celta…Y todo eso con la explosión que aporta la prensa escrita a través del Faro de Vigo ¡¡EL COCTEL ESTÁ SERVIDO!!  
       Si a lo anteriormente expuesto le añadimos las manifestaciones del presidente de la Pro-Monte en el descubrimiento de unas “tumbas Celtas”, el poner cárteles dónde se situaba “SU” altar a todo a bombo y platillo. Todo esto obligó a intervenir a la administración de la época: La dirección General de Bellas Artes.  
       Este organismo se posiciona, y manda retirar los carteles, manifiesta que dicha piedra carecía de importancia histórica, y que las oquedades que tienen son típicas de las erosiones y agentes atmosféricos intervinientes.
       Posteriormente prohíbe las intervenciones arqueológicas obligándole a una dimisión irrevocable.
      Hoy nadie pone en duda –creo yo- que esa piedra no es más que una roca de grandes dimensiones que fue puesta de pie como reconocimiento al narcisismo humano.  
      Pero, hay una supuesta estructura megalítica de grandes dimensiones, de esta hablan, pero carecemos de manifestaciones gráficas que nos den cierta veracidad, tenemos textos que explican cómo es, donde puede estar –CHANS- que es un círculo rodeado con 85 hitos… etc.  
      Los que conocemos el Tecla, sabemos que la zona de Chans es enorme, contempla casi diez hectáreas con una pequeña pendiente, en ella existen dos campos de fútbol y un área de descanso. Si también tenemos que encontrar algunos de los hitos -menhires- que lo componen, este, puede ser un trabajo incierto, y de seguro de resultados complejos.  
      ¿¿ Y entonces existe o no el segundo Crómlech??
      La primera observación con que dispongo es que Don Julián López García se queja en 1917 de que los trabajadores que están realizando la carretera de subida al monte, están destruyendo un Crómlech de grandes dimensiones por lo que es de suponer que hacían uso de las piedras de la zona siendo trituradas para hacer firme.   
      La segunda es que tiene grandes dimensiones, y que su círculo está compuesto por numerosos hitos, unos 85, de cierto tamaño y discreto porte.
      La tercera, es que está en Chans, zona de pequeña pendiente, casi llana y que hace honor a su nombre (Chans-Plano), de enorme tamaño, y por tanto permitiría una estructura de casi una hectárea (105x95 metros) La cuarta es una cita en la que me nombran la estructura, si bien no se posicionan: Círculo lítico de Santa Tecla (Monte de Santa Tecla): Citado por Filgueira Valverde y García Alén en el Inventario de monumentos de la provincia de Pontevedra en el año 1977. “Al estar fuera de un contexto arqueológico no permite ser atribuido a la etapa megalítica”.

PLANO SUPUESTO EN DONDE PENSAMOS QUE PUEDE ESTAR EL CRÓMLECH.

      Tras estas consideraciones, y teniendo en cuenta el tiempo que ha pasado. La construcción de la carretera que seccionó el área de Chans en dos partes al menos. Las numerosas talas que hubo en la zona por la introducción del eucalipto, el uso de tractores para desbrozar etc. Nos hacen suponer que ningún hito este situado en posición vertical. Pero es de pensar que aún tirado, mantendrá cierta posición con un supuesto círculo, y que serán rocas o piedras que estén descontextuadas y no tendrán misma composición con las existentes. Serán elementos sueltos ajenos a los del entorno que llamen la atención por estar aislados, ¡¡ que han sido traídos de otros lugares!!
      Tras esas deliberaciones, he llegado a ver rocas de cierto porte, detrás de la caseta de cobro, que tienen alguna orientación, que están sueltas, que carecen de intervención de cantero ni aristas angulosas de cantería. En resumen… Elementos ajenos al entorno.  
      También quiero aclarar, que hay numerosas piedras -no digo hitos para no inducir al lector- dispersas por la zona de semejante tamaño y parecido peso -200 a 300 kilogramos- que llaman la atención por no encontrarse en el lugar grandes rocas que pudieran originar su pertenencia.
      Esto es lo que hay, y puedo aportar de lo que se debatió durante un siglo sobre el megalitismo en el Monte de Santa Tecla. Aclarando que es tal el peso de la civilización posterior –Castexos- que cualquier manifestación anterior se vería oscurecida hasta casi su desaparición por semejante cultura.
 
Escrito: Miguel Reboredo Otero  
Guarda de Patrimonio en Santa Tecla.
 
BIBLIOGRAFÍA:
IGNACIO CALVO Y SÁNCHEZ (1914 - Exploraciones arqueológicas)
JULÍAN LÓPEZ GARCÍA (1927- ("La Citania de Santa Tecla o una ciudad prehistórica desenterrada. Apuntes arqueológicos”)
IGNACIO IGLESIAS TRIGO -- (Libro de las Fiestas del Monte 1962)
JUÁN JOSÉ GARCÉS (1964 en ABC—21/11/64)
FILGUEIRA VALVERDE Y GARCÍA ALÉN --Inventario de monumentos de la provincia de Pontevedra en el año 1977.
JOAQUÍN MIGUEL VILLA ÁLVAREZ –La Sociedad Pro-Monte Santa Tecla- (3ª Parte: 1939-79)
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