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Corpus Christi

Arquivo 2021
Corpus Christi
La Guardia y su fiesta
por Teodosio Sesto

 
 
   ¿...Cómo podré dar comienzo a estas mal hilvanadas líneas, para poder terminar airosamente?
 
    Ardua y difícil tarea es para los que como yo, carecemos de los conocimientos necesarios, y sin embargo no vacilamos para meternos en dibujos. Un amigo me pide que diga algo de nuestra fiesta, de su tradición, de sus usos y costumbres, y en el deseo de ser fiel y obediente, cumplo.
 
     La fiesta de Corpus, es, ha sido y será siempre, la primera de nuestro pueblo. Caminan los años y arrastran tras sí, el recuerdo de la simpática festividad.
 
      La chiquillería alegre y bullanguera, comienza ya unos días antes a anunciarnos su fiesta, y la nuestra.
 
      A las 11 del miércoles, los rapaces congregados en la plaza de la Constitución, esperan impacientes la hora de las 12, que llega al fin,  y todos a una cuentan las campanadas..una..dos..tres... hasta 12.
 
      Al terminar de cantar la hora, la muchedumbre infantil, se agrupa ante la puerta por donde han de salir los gigantes. La pericia de los encargados de sacarlos, no evita la ironía de los alegres rapaces. Salgan los gigantes de cabeza hacia fuera, o de cabeza hacia adentro, todos al unísono, exclaman algo que nos recuerda aquello que las mozas de algún día LLE DECIAN O TIO PEPE O BIRA, el más afamado gaitero y que él con mucha miga, como con tanta gracia contestaba:  ehí... ehí... raparigas.
 
        En fin, que los gigantes son una nota simpática en tan señalados días.
 
         Se cuenta que un año vino a la fiesta una mujer de Pancenteno, y hasta creo que algo, algo parente do meu pai, y que al parecer nunca había visto gigantes, y se dirigió como buena devota a la parroquial a oír misa solemne. Allí, a la puerta, estaban colocados los gigantes uno a cada lado, como es costumbre, al verlos, la mujer, recibió tal impresión que echó a correr como alma que se lleva el diablo, y  al llegar a la carretera exclama:- Ay Dios mío, NAI QUE TAL TUVO – Jesús.
 
   ¿Y el caso de los POVEIRIÑOS? Es algo notable. Habían llegado de arribada tres lanchitas con poveiros, estaban sus tripulantes presenciando el paso de la procesión, al ver los gigantes, se descubrieron con toda devoción, al mismo tiempo que decían... Oh, noso Deus, que galegos mais cumplidos, Señor San Xuanciño....
 
    Las campanas de la parroquial son habitualmente manejadas por el simpático Florindo, el sacristán que por tratarse del Corpus, las pulsa con mas serenidad, y sus sonidos se esparcen alegres por la villa.
 
     Las bandas y gaitas hacen su entrada y recorren el pueblo, y nosotros, los que aún hace poco dejamos de ser rapaces, nos preparamos a dar brillantez a nuestros festejos.
 
      La procesión del jueves, es tan solemne como original. La interminable fila de santiños llama la atención de forasteros y vecinos, parece que en ese día, vecinos y Santos vivimos todos en familia... todos somos unos... nosotros alegres,  y Ellos satisfechos, claro está, de nuestra justificada alegría.
 
       El pueblo se engalana. También se viste de fiesta, lo mismo que sus vecinos todos limpios y aseados.
 
       A propósito de esto, vienen a mi memoria dos casos que  demuestran que la fiesta de Corpus influye hasta en la cuestión de la higiene.
 
        Decía un prestigioso médico de la localidad, que La Guardia para ser la villa mas limpia de España, debía de estar de fiesta de Corpus todo el año.
 
         En cierta ocasión, me encontré a un rapaz con la cara y las manos un poco descuidadas y le reprendí para que fuese a lavarse inmediatamente, y el rapaz, un tanto avergonzado, me dice TIO TEODOSIO HASTA PASADO MAÑAN QUE E DIA DE CORPUS NUN ME LAVO...Y así lo hizo, el día de Corpus parecía un QUERUBIN.
 
         ¿...Y quien no se estrena un traje o unos zapatos en ese día? Hasta yo... que por ser Corpus Christi, la fiesta de nuestro pueblo, estrenaré una corbata con los colores del Deportivo Guardés... GUARDESES...VIVA NUESTRA FIESTA...
         
 
                      Teodosio Sesto, mayo de 1929
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