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Cerámica de Santa Tecla

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Cerámica de Santa Tecla un hallazgo importantísimo
por Juan Domínguez Fontela
De la Real Academia Española de la Historia
   
I
    
         Muy variados son los dibujos con que están ornamentados los restos de cerámica que hasta ahora se han hallado en las ruinas de los antiguos castros de Santa Tecla, en La Guardia. Todos ellos han merecido la atención de los arqueólogos que han visitado el museo valiosísimo de la SOCIEDAD PRO-MONTE, y vienen a prestar abundancia de elementos para la cooperación al estudio de la cerámica ibérica y prerromana.
        Acerca de estos fragmentos se ha escrito muy poco, pues tanto el libro de don Julián López García, titulado "Una ciudad prehistórica desenterrada", como las tres monografías de don Ignacio Calvo de los años 1914, 1914 al 1922 y la de los años 1922-23 no consagran detenidas páginas al asunto de la cerámica incisa del Monte de Santa Tecla. Hácese preciso reproducir detalladamente todos y cada uno de los dibujos inscritos en los restos que se han descubierto, y se vayan descubriendo, para darlos a conocer al mundo científico, a fin de que puedan ser estudiados y comparados con los de otras regiones y países.
        La cerámica prehistórica de Santa Tecla tiene suma importancia, por la múltiple diversidad de dibujos, todos ellos geométricos, que aparecen incisos en los fragmentos de alfarería hasta ahora hallados. La materia prima de esta industria es generalmente pobre, de color negruzco producido por un sistema de cochura especialísimo, cuya elaboración ha persistido hasta nuestros días en algunos centros fabriles de estos productos, como p. e. en Santo Tomé das Olas, cerca de Celanova, y en algunos puntos del Norte de Portugal. En algunas bodegas vinícolas del Rivero de Avia hemos podido ver diversas ánforas cuya materia prima, manufactura y ornamentación son características de la cerámica ibérica. En la fábrica de loza de Santa Cruz de La Guardia unos obreros portugueses preparaban también vasijas con el colorido y dibujos incisos propios de la misma arcaica labor. Son muy pocos los fragmentos de cerámica saguntina hallados hasta ahora.

        Reproduce este dibujo el fragmento de cerámica recientemente hallado en el monte de Santa Tecla. Mide unos seis centímetros y medio de largo por cuatro de ancho. Formó parte de una vasija semejante a una amplia tartera probablemente de fondo o base ligera mente cóncava. Su diámetro fue grande, como lo demuestra la escasa curvatura de las superficies de este fragmento. No fue labrado a torno, pues no aparecen vestigios de regularidad en las caras cóncava y convexa del mismo.
        El barro con que está hecho es de una pasta de color gris oscuro, plomizo, en la que aparecen sembrados fragmentos menudísimos de mica. Tiene ambas superficies enrojecidas por la cocción del fuego inmediata a la fabricación. En ambas superficies penetró la cocción del horno hasta unos dos milímetros. Su grueso total es de unos ocho milímetros.
        Como ven nuestros lectores sobre una línea recta están dibujadas, o mejor dicho, incisos unos semicírculos dobles concéntricos montados sobre aquella línea por el lado convexo de éstos. En el punto de contacto o enlace de estos semicírculos álzanse unos triciclos concéntricos que sirven de bases para las cruces. Estas son de factura griega, es decir de brazos iguales. Estas cruces están formadas por doble línea. La irregularidad de sus incisiones sobre el barro da a conocer que fueron hechas sin esmero, mediante un instrumento de madera o metal adecuado para imprimir una por una estas incisiones. Es, pues, una técnica rudimentaria y arcaica. Tiene cada cruz 15 milímetros de alto y brazos.
        Este segundo fotograbado lo presentamos para que se vea de lleno el dibujo del fragmento y su desarrollo alrededor de toda la vasija.
        La cerámica con la figura de la cruz es muy rara, a pesar de ser un elemento de ornamentación tan sencillo. Ni en las excavaciones de las antiguas ciudades de CITANIA(1) y de SOBROSO, en Portugal, ni en las ruinas de Santa Tecla se halló hasta ahora entre los objetos de cerámica esta figura que es sagrada para los cristianos, como símbolo de nuestra redención.
        Tiene, por lo tanto, sumo interés el hallazgo de este fragmento para el estudio de la cerámica ibérica, la cual se ha convertido desde algunos años acá en una de las más importantes cuestiones de la Arqueología española. Este descubrimiento constituye un nuevo y valioso elemento que agregar al rico tesoro cerámico de nuestro museo de Santa Tecla.
II
    
        ¿Son símbolos cristianos las cruces de esta vasija? No creemos que lo sean, y según nuestro meditado parecer, las consideramos como simples motivos de ornamentación. Pudieran, tal vez, tener algo de simbólico y religioso como lo es la cruz "swástica" o "gammada" usada actualmente como emblema del Estado Germánico la cual es muy anterior al Cristianismo, y se halla en monumentos de la India, de Persia y de América precolombina, y fue adoptada por los Iberos y Romanos, y se encuentra también en vasos numantinos y en lápidas de los Cántabros, como en la 2,714 citada por Hubner, pero en absoluto no podemos afirmar que sean intencionadamente cristianas.
         Modalismos de esta cruz (2) "swástica son las varias "trisceles", "tetraceles", "pentaceles" y "exaceles" que existen en nuestro museo de La Guardia, en el castro de don Francisco Carrera, del Rosal, en la Citania y en Sabroso de Guimaraes, y en el museo de Orense, recogidas por nosotros en el castro o cividade de Rubiás, en Bande. Es la opinión más generalizada por arqueólogos y etnólogos que este signo es símbolo del Sol o del fuego.
        En la CITANIA de Guimaraes aparece la cruz griega semejante a la de este fragmento de cerámica en una estela funeraria de granito de la necrópolis de aquel antiguo castro. Semejante a esta lápida existe también en nuestro Museo de La Guardia otra estela con una cruz griega, potenzada, inscrita en un pentágono tan rudimentariamente dibujado, que parece un triángulo irregular, la cual procede de la ciudad de Santa Tecla.
       La cruz griega, como la de estos dibujos, fue usada por los griegos y por los romanos, como símbolo misterioso, según aparece en gran número de objetos antiguos, especialmente en los de origen ibérico. No podemos por lo tanto decir que las cruces repetidas en este fragmento de alfarería tengan carácter cristiano.
        La orfebrería, indumentaria y arquitectura cristianas presentan frecuentemente el signo de la Cruz, especialmente en la Edad Media, como elemento de ornamentación religiosa, pero sería impropio e inoportuno el presentarla en objetos de tan modesto y vulgar destino como en la vasija de que procede este fragmento. La repetición gráfica de la cruz en ella nos afirma cada vez en la idea de ser un simple motivo ornamental, como lo son los círculos concéntricos y los hemiciclos.
         La cerámica procedente de las excavaciones de la necrópolis de Luzaga, en Guadalajara, realizadas por el Marqués de Cerralbo, según puede verse en el dibujo que reproducimos, presenta una cruz inscrita en otra cruz, siendo ambas, según vemos, de factura griega como el de Santa Tecla. En la misma necrópolis aparece también otra vasija con círculos concéntricos como los de la nuestra. El notable estilete de bronce hallado hace años en la isla Toralla, ostenta igualmente una serie de círculos concéntricos como estos.
        Fuera de duda está, por todo ello, que este fragmento de loza, descubierto en Santa Tecla es ibérico, perteneciente al Eneolítico y Edad de Bronce, pues está plenamente demostrado que en esta edad prehistórica era muy frecuente el empleo de la cruz como elemento de ornamentación. Por este motivo aunque su cronología es difícil de concretar como la de toda la cerámica arcaica de Santa Tecla, podemos sin embargo asignarle un período que abarca desde la Centuria XV a la X anteriores a la Revelación cristiana.
        ¿Fue labrada esta vasija en la comarca de La Guardia, donde desde muy antiguo existió la industria cerámica, o fue importada? De cualquier modo que haya sido, este "hecho" viene a confirmar de un modo indiscutible la influencia de la más antigua cerámica griega y particularmente de la micénica, en la industria que produjo el gran caudal de loza usada por los habitantes de la antigua y extensa ciudad situada como centinela avanzado sobre la foz del Miño.
        Antes de terminar estas cuartillas, debemos decir que no juzgamos imposible, ni difícil, que entre las ruinas de las antiguas viviendas y murallas del "oppidum", de Santa Tecla se descubran objetos de carácter arcaico cristiano, porque es indiscutible que en la época visigótica existió aquí culto público, puesto que a la vida religiosa de la antigua Hermandad de Santa Tecla o del Clamor, organizada definitivamente en 1138, procedieron los ermitaños que aquí consagraban su vida al cenobitismo, a los cuales se asociaban en la época del Estío los penitentes de otros lugares para dedicarse a "colaciones" espirituales. Unos y otros tendrían vajilla y variados objetos profanos y religiosos para su servicio, y aunque éstos fueran pobres y modestos, como para uso de cenobitas, debieron tener alguna ornamentación característica de su vida.
         Sospechamos también que la estela con la cruz potenzada inscrita en el pentágono que hemos mencionado arriba, perteneció a una sepultura cristiana, pues, no hay que olvidarse que la ciudad prerromana de Santa Tecla subsistió por lo menos hasta fines del siglo III, como lo demuestran las monedas imperiales allí encontradas: época en la cual el Cristianismo estaba muy difundido en toda la península ibérica.
   
Juan Domínguez Fontela
Del archivo de Antonio Martínez Vicente
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1) "Ya que la ocasión se presenta, queremos aprovecharla para insistir una vez más en la afirmación toponímica de que la voz CITANIA es un nombre propio, individual y exclusivo de la ciudad prehistórica de este nombre en la comarca de Guimaraes, en Portugal. El querer convertir en nombre común de toda ciudad destruida y despoblada, por la acción milenaria del tiempo, y recientemente descubierta, es un neologismo anticientífico, como he demostrado antes de ahora. En mi apoyo quiero reproducir las palabras que escribió el finado arqueólogo don Ignacio Calvo en la Memoria de 1915: "No obstante mi condescendencia con la aplicación del nombre Citania, no estoy conforme que se aplique a estas ruinas de población, especialmente en España, donde hay palabras que encajarán perfectamente para esta clase de ruinas, como las de castros, despoblados, ciudades muertas, etc.
El señor Mario Cardozo, ilustre arqueólogo portugués, en su luminosa monografía recientemente publicada con el título “Citania ou Sabroso”, viene a darme explícitamente la razón en este mi modo de opinar.
El sabio Menéndez Pelayo, hablando de las ruinas semejantes a las de Santa Tecla descubiertas en los valles de los ríos Lima, Neiva y Ancora, del N. de Portugal, dice que llevan el nombre genérico de "a cidade" y el de “o castro”. Léase mi artículo "Citanias, no. Un error Toponímico" publicado en el Boletín de la Comisión de Monumentos de Orense, Tomo VII.
2) "La "swástica" es un signo misterioso usado desde muy antiguo en las regiones más lejanas de la tierra. Emilio Bumouf lo llamaba el signo “ario” por excelencia. Figura ya en el navío de Rama. Se encuentra en multitud de edificios lúdicos. Es uno de los signos que los sectarios de Visnú trazan sobre la frente. En Europa aparece desde la edad de bronce. Fue hallado en Tirinto, Micenas, y en los recintos de Troya. Este signo misterioso enlaza las antiguas poblaciones do Santa Tecla en La Guardia, de los centros prerromanos del Rosal, de Bande, de Citania y Sabroso en Portugal, con los Etruscos, los griegos y los habitantes do las Indias. Se han descubierto entre los indios de América. Se han encontrado en el Yucatán y en el Paraguay. Nosotros los hemos hallado entre los signos lapidarios de la Catedral do Orense, quo hemos publicado en el Bol. de la C. de M. (Tomo X).
 
La voz “swastica" es sánscrita. Llámase "gammada" por la semejanza de los brazos a la 'gamma' griega. Su carácter religioso parece indudable. Bouroub (Dicc. Clasique sanscrit-francais) la define "diagrama de buen agüero” y dice que servía para encabezar las piedras tumularias
 
Son variantes de la "swástica las formas graciosas adaptadas en los brazos de medias o cuartos de luna sustituyendo a los brazos gammados en los "trisceles", "tetraleceles", "pentaceles' y 'exaceles' de Galicia y del Norte de Portugal, algunos de los cuales fotograbamos en este articulo.
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