Campo de aviación da Canosa - galiciasuroeste

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Campo de aviación da Canosa

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Hoy por hoy, y quizás por mucho tiempo, La Guardia es y será elúnico aeropuerto posible en Galicia. Después podrá, acaso, ser no sólo el mejor campo de aterrizaje de España, condición que ya reúne, sino tal vez la base aérea de más importancia de todo el Norte del país. Sólo depende ello del impulso que en día no lejano han de tomar las comunicaciones aéreas -la comunicación de un mañana muy próximo-, de la atención que las autoridades aeronáuticas le presten y, en gran parte, del entusiasmo que los hijos de un pueblo, por tantos conceptos favorecido por la Naturaleza, pongan en conservar el Campo de Aviación, en defenderlo de posibles ataques del río y de los hombres y darlo a conocer.
 
Sus condiciones naturales son magníficas. Ha sido reconocida la Canosa, por nuestros mejores pilotos militares y civiles, como el terreno más acto y de mejor suelo de España. Su situación nos sugiere algunas consideraciones acerca de sus posibilidades. Limpio en general de las nieblas que tan frecuentes son en nuestro país, accesible en todas las direcciones y con cualquier viento, quien sabe si le estará reservado en el porvenir el desempeñar un importante papel en el orden aeronáutico. Permítasenos, pues, basados sobre datos y hechos ciertos, dejar volar nuestra imaginación y soñar en lo que pudiera llegar a ser La Guardia como estación de las rutas aéreas.
 
 

 
Veciños da zona observando ós aeroplanos na Canosa

 
De pocos es conocida la dificultad de encontrar dentro de una región como Galicia, de suelo sumamente montañoso y accidentado, campos de aterrizaje que unan a la extensión necesaria un suelo naturalmente nivelado y un acceso fácil y despejado. La enorme división de la propiedad en nuestra región contribuye a hacer económicamente más difícil el problema. Porque es claro que, adquiriendo y aún agrpando algunas fíncas grandes, puede construirse un campo de aterrizaje. Pero dichas fincas y su adquisición no sólo significarían un coste inicial elevado, sino que serían imprescindibles obras de allanamiento y saneamiento que harían la empresa antieconómica. Habría que hacer un aeródromo. En la Canosa lo tenemos hecho, y sin costo alguno para el Estado. El provechamiento de los pastos, a que hoy se dedica, es perfectamente compatible con las necesidades del tráfico.
 
En Tablada, aeropuerto a la vez civil y militar, en donde, además deexistir una base de guerra, tocan directamente las líneas de Madrid a Sevilla y semanalmente las de Sevilla a Canarias y las extranjeras de Centro Europa a América del Sur, tenemos un ejemplo bien claro de esta afirmación.
 
Menos personas aún saben que hasta tres comisiones han visitado nuestra región en busca de campos donde cómodamente puedan posar se los aparatos más pesados que el aire. Todas ellas han tenido que desechar los puntos que, con un entusiasmo comprensible, pero con una ignorancia muy grande de las dimensiones y condiciones de suelo que debe reunir un aeródromo, le señalaban los vecinos de los pueblos en que radicaban esos campos y los que las poblaciones interesadas en acercar a su respectiva patria chica el aeropuerto ansiado de Galicia.
 
Y hace solamente tres años, casi nadie -sin excluir a una mayoría de vecinos nuestros -sabía que en el Ariño podían aterrizar los grandes aviones. Aún es corriente que nos pregunte por ahí afuera si en La Guardia hay buen campo de aviación. Debemos dejar la respuesta aquien de fijo contestará -alguna vez lo hemos oído- lo siguiente: “Según reconocen las más altas autoridades aerotécnicas, tenemos aquí el mejor campo del orbe terráqueo. En él han visto reunidos a treinta y tantos aparatos, y como apenas se notaba su presencia, han dispuesto que muy pronto vengan 70 aparatos más. jAsí!” Auna hora de Vigo, sería un punto cercano a América; tómase, al desembarcar, el avión de línea para Madrid, Sevilla o Barcelona, y para que en él se apeasen los viajeros que en Vigo han de tomar el trasatlántico que les conducirá a la Habana o a los Estados Unidos. No debemos olvidar que si una avioneta y hasta un aeroplano corriente aterrizan en una playa o en un campo gallego, los grandes trimotores de pasajeros no tienen en las cuatro provincias más campo de dimensiones adecuadas para una toma de tierra en condiciones de seguridad absoluta que uno: La Canosa.
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