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Ayuntamiento Constitucional de A Guarda (continuación)

ARQUIVO
MANIFIESTO A LOS ESPAÑOLES Y ACATAMIENTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1812 POR EL REY FERNANDO VII.
 
 
ESPAÑOLES
 
Cuando vuestros heroicos esfuerzos lograron poner término al Cautiberio en que me retubo la más inaudita perfidia, todo quanto ví, y escuché, apenas pisé el Suelo patrio, se reunió para persuadirme que la nación deseava ver resucitada su anterior Gobierno; y ecsa persuasión me devió decidir á conformarme con lo que parecía ser el voto casi, general de un Pueblo magnánimo que triunfador del enemigo extranjero, temía los males aún más orribles de la intestina discordia.
 
 
No se me ocultava sin embargo que el progreso rápido de la civilización europea, la difusión unibersal de luzes hasta entre las clases menos elevadas, la más frequente comunicación, entre los diferentes Payses del Globo, los asomvrosos acahezimientos reservados a la generación actual, habían suscitado ideas y deseos desconocidos á nuestros mayores, resultando nuebas e imperiosas neccesidades; ni tampoco dejava de conocer que era indispensable amoldar a tales elementos las instituciones políticas á fin de obtener áquella conveniente armonía entre los hombres y las Leyes en que estriva la estavilidad, y el reposo de las sociedades.
 
 
Pero mientras yo meditava maduramente con la solicitud propia de mi  paternal coronación, la svariaciones de nuestro réjimen fundamental que parecían mas adpatables al parecer nacional, y el cuadro presente de las dibersas porciones de la Monarquía  Española, así como más análogas á la organización de los pueblos ilustrados, me haveis echo entender buestro anelo de que se estableciese áquella Constitución que entre el estruendo de armas ostiles fue promulgada en Cádiz el año 1812,, al propio tiempo que con asombro del mundo como aríais por la libertad de la  Patria.
 
 
He oydo vuestros votos y qual tierno Padre é Condescendido a lo que mis hijos reputan conducente á su felicidad.
 
 
He jurado esa Constitución por la cual suspirabais, y seré siempre su más firme apoyo. Ya é tomado las medidas oportunas para la grande obra de la prosperidad nacional.
 
 
Españoles vanagloria es la única que un corazón amviziona, mi alma no apetece sinó bienes entorno de mi Trono unidos, pazíficos, y dichosos.
 
 
Confiad pues en vuestro Rey que os habla con la afección sincera que le inspiran las circunstancias en que os halláis; y el sentimiento íntimo de los altos deveres que le impuso la Providencia, vuestra ventura desde hoy en adelante dependerá en gran parte de vosotros mismos, Guardaos de dejaros seducir por las falaces apariencias de un bien ideal que frequentemente impiden alcanzar en bien efectivo. Evitad la exaltación de pasiones; que suelen transformar en enemigos á los que solo deben ser ermanos, acordes en efectos, como lo son en religión, idioma y costumbres.
 
 
Repeled las pérfidas invitaciones alagueñamente disfrazadas, de buestros émulos.
 
 
Marchemos francamente y Yo el primero por la senda constitucional; y mostrando á la Europa un modelo de vaiduría, orden, y perfecta moderación, en una Crisis que en otras Naciones ha sido acompañada de lágrimas, y desgracias, hagamos admirar y reverenciar el nombre Español, al mismo tiempo que labramos para siglos nuestra felicidad, y nuestra gloria.
 
Palacio de Madrid,, 10,, de Marzo de 1820,, Fernando.
 
 
O final Fernando VII saíuse ca súa, vingándose de todos aqueles que o obligaran acatar a Constitución. Sumando ademais a perda da maioría das colonias americanas, nun proceso de emancipación do que soamente quedaron Puerto Rico, Cuba e Filipinas. Pasaría a historia como un dos reis mais nefastos para España.  
 
 
Os impostos reais por calquera asunto estaban ó día:

 
 
 
Auto Real do 28 de outubro de 1805 e nota do despacho aos Xurado Maiordomos “de los Pueblos de esta Jurisdición”, “para que den las órdenes que previenen”….” Para le Convocatoria y concurrencia de los vecinos al día, y sitio que se le señala para la intimación…”
 
 
Tres anos mais tarde os Concellos Constitucionais pasan dun estado liberal, rexido por unha Constitución, a unha etapa de dominio absoluto que irá dende o 7 de abril de 1823 a 1833, etapa coñocida como a Década Ominosa.
 
 
Miles de españois pasan a ser perseguidos, xulgados, sentenciados e castigados (incluso ca morte), e outros miles pasan ao exilio, ordenando Fernando VII que o propio xeneral D. Rafael Riego Núñez[1] fose aforcadoo 7 de novembro de 1723 na praza pública da Cebada en Madrid.
 


   
 
[1] Nado en Asturias en 1785, aforcado por orden do rei Fernando VII en 1823.
 
 
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