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Aurora González Neira

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por Miguel Reboredo Otero (1)

Es extraño que haya decidido titular este escrito del modo en que mi lector ya sepa de antemano a quien va a ir dirigido. Es gracioso empezar de esta forma, pero fue la única manera medianamente interesante que se me ocurrió y que me ha permitido abordar este texto, este tema y este agradable compromiso con abanderada espontaneidad.
Comento esto porque un buen amigo me enseñó –pienso que insinuando mi futuro compromiso para estas Fiestas del Monte -un díptico donde aparece la Comisión Pro-Homenaje y un boceto en el que se pretende hacer un busto a esta Maestra Nacional fallecida el año anterior -1980- en las proximidades del recién terminado CEIP A SANGRIÑA. Creo que me canalizó este relato que en estos momentos me absorbe tiempo y una gran curiosidad.
También, estoy convencido que si preguntamos a todos esos niños, seguramente también a sus padres, que entran en ese colegio de infantil y primaria tras pasar por delante del busto dedicado a nuestra protagonista, no sabrían responder y nunca imaginarían que en esa escultura se representa una vocación desmedida por la enseñanza, una voluntad de trabajo envidiable y la admiración de cientos de alumnos que decidieron encargar al escultor tomiñés, Antunez Pousa, su realización.
Y ahora, volviendo al hilo de nuestro escrito, afirmamos sin dudar que a todas las personas que hoy tengan menos de sesenta años poco o nada les va a significar este nombre: Aurora González Neira, natural de Cello (Lalín-Pontevedra), parroquia perteneciente a la comarca del Deza. La cual según datos estadísticos de principios de este siglo, esta pequeña villa constaba de sólo cincuenta y seis residentes, poseía poco menos de dos kilómetros cuadrados y es coronada por una modesta iglesia de origen románico con varias reformas en su estructura de influencia barroca: San Martín de Cello.
Esta señora y sus otros catorce hermanos nacieron en la anteriormente citada pequeña parroquia de Lalín, Cello. Tras la unión de Don Darío González Collia (Comerciante, 1848, Cello-Lalín-1924, A Guarda) y Doña Concepción Neira Neira (Ama de casa, 1856, Tenorio –Cotobade- 1939, A Guarda)
No pretendo aburrir al lector con la inmensa prole que trajo al mundo este matrimonio y de las múltiples historias que cada cual nos podría aportar. Procuraré ser breve en la exposición de este texto sobre la numerosa descendencia que trajo esta unión, y centrarme en las cuatro mujeres fruto de la misma que por circunstancias de la vida llegaron A Guarda a ejercer su profesión: La enseñanza.
Sé, que la admiración que les fue profesada ya la tuvieron en su época, pero creo firmemente que debe volverse a recordar para sacar del olvido un esfuerzo continuado en pro de la educación, cultura, e ilustración que tan escasa era en nuestra villa.
También he de aclarar, que todas y cada una de estas señoras tienen mi reconocimiento y valía sin lugar a dudas, pero este texto se va a desarrollar en más profundidad sobre una de ellas al dejar una enorme impronta de encanto, cariño y devoción que impregnó a su alumnado, perdurando en la mente colectiva sin interesar el tiempo transcurrido desde su fallecimiento.
Como hemos dicho anteriormente,este matrimonio trajo una prole de quince hermanos, nueve hombres y seis mujeres y que, entre el mayor (Carmelo -1873) y el menor (Marino-1898) transcurrieron veinticinco años. También es reseñable comentar que varios vástagos emigraron a Méjico y Chile, otros como solía ocurrir en esas épocas, fallecían siendo niños o adolescentes por la gran mortalidad infantil existente a finales del siglo XIX.
Como se dijo durante la exposición de este escrito, el texto se centraría en estas cuatro hermanas, y más en profundidad en una de ellas, que decidieron venir a nuestro pueblo para marcar un largo capítulo en la educación guardesa. Educación tanto desde las escuelas como maestras nacionales, o en las clases particulares que impartían en un edificio situado en la calle Antonio Alonso.
Empezaremos con la mayor de las cuatro:
María de la Cruz Juana (23/08/1875), nació en Cello (Lalín). Consiguió el título de Maestra Nacional en 1892, siendo su primer destino en San Miguel de Bendoiro, pequeña parroquia que se localiza en el ayuntamiento de Lalín.
Posteriormente, tras pasar por varios lugares -el anterior fue la Escuela de Oleiro (Riveira)- toma su plaza definitiva en Camposancos (25/06/1919), se casa en diciembre de 1921 con el médico de esta localidad D. José Franco Rodríguez, solicitando la jubilación 1933 después de la muerte de su esposo al tener más de cuarenta años dedicados en la enseñanza, falleciendo el 16/07/1963 sin descendencia a la edad de ochenta y siete años María Cruz es quizás junto con Carmen, la que menos actividad desarrolló en La Guardia al impartir clases en Camposancos y a su jubilación temprana.
La siguiente en edad, y única que no era maestra, es Laura María de la Concepción (11/01/1877), nacida también de Cello, y que si bien no realizó estudios en magisterio era una de las más activas en la realización de las clases. Hemos logrado recabar entre los numerosos alumnos que tuvieron estas mujeres que ayudaba a Aurora en la escuela Nacional, solamente de niñas, como en las de refuerzo que eran mixtas y se realizaban tanto por las tardes como en días no lectivos. Laura, era una mujer menuda, de gran carácter y de castigos severos que nos aportarían numerosas historias sobre su enseñar. Un tema que evitaremos en este artículo reconociendo que nos daría un rico y extenso anecdotario, y aun, mostrándonos de acuerdo, y evidentemente no compartiendo, de que el sistema disciplinario de esa época en lo que respecta a la educación tendría que ser muy rígido porque las clases superaban con claridad los cuarenta alumnos, y a su vez, condicionadas por una diferencia de edad evidente, un tejido social variable, y entendiendo que la suma de todo esto la obligaría ser una persona de gran firmeza, muy estricta, de mano ágil y de correctivos físicos que hoy serían imposibles de entender, compartir o tolerar.
Era la posguerra, el régimen y la obligatoriedad de aprender bajo el conocido lema de la época: “LA LETRA CON SANGRE ENTRA”.
Quiero aclarar que si bien “Doña Laura” era el referente de dureza, nadie acumula rencor sobre su persona. Hoy todos los escolares que he preguntado y que pasaron por sus aulas me la recuerdan con la frase más reiterada por su comportamiento: Es que éramos escandalosos, bulliciosos, saltarines o traviesos. Estoy haciendo uso de eufemismos para omitir otros términos que evidentemente, y supongo que el lector comprenderá, que es una descafeinada exposición lingüística sobre unos hechos y conductas que ocurrirían en los albores de la posguerra- Laura falleció en 1975 tras noventa y siete años de existencia, soltera y sin descendencia, pudiendo afirmar sin temor a errar, que esta mujer se encuentra en la memoria de cada uno de esos estudiantes que hoy me hablan de ella sin inquina, recordando con gratitud tolerante cada minuto de sus enseñanzas.
Pasamos a la más pequeña, María del Carmen (17-08-1896), también maestra pero sin oposición,casada en A Guardia en 1922 con Marcelino Vicente Álvarez, emigrante retornado poseedor de una ferretería situada en la cale Ezequiel Ordoñez, hoy avenida de Galicia. Tuvo dos hijos, Marcelino y Darío, falleciendo el primero en 1994. María del Carmen (también llamada Carmela) falleció en A Guarda en 1990 a la edad de 93 años. Sabemos que aunque poseía la titulación de magisterio al ser la única hermana que tuvo descendencia, creemos que se dedicó a la educación de su prole y que no intervino en la enseñanza que sus hermanas, Aurora y Laura, realizaban en la villa.
Antes de desarrollar el escrito, quiero recordar a nuestros lectores que con estas cuatro mujeres vinieron a nuestra localidad sus padres a residir también aquí. Hoy yacen con sus hijas en el cementerio Parroquial de Sestás de este municipio. Una curiosidad que reseñamos ya que apenas les quedaron hijos en Lalín por la emigración imperante y fallecimientos tempranos.
La cuarta, y última mujer que vamos a nombrar es Doña Aurora González Neira, protagonistaindiscutible de esta historia, la suponemos alma tutelar de todos los alumnos que pasaron por sus clases en coordinación con Laura. Esta mujer nació un ocho de enero de 1888, fue maestra a los veinte años falleciendo en A Guarda un diecinueve de septiembre de 1980 sin descendencia tras noventa y dos años de existencia.
Aurora obtuvo el título de Maestra Nacional en enero de 1909 teniendo como destino el municipio de Cerdedo (Pontevedra), posteriormente le fue concedida plaza en A Guarda. Vino en 1917 a tomar posesión de la escuela Nacional de niñas (A Guarda) sita en la calle Puerto Rico.
Esta señora permaneció en ese mismo destino hasta su jubilación en enero de 1958, aunque siguió dando clases en su academia hasta mediados de los sesenta del siglo pasado a los numerosos alumnos que precisaban de sus conocimientos y supongo que disciplina, sin embargo esa responsabilidad, como ya hemos dicho, y sin dudar, la llevaría Laura en mayor parte.
No vamos a detallar su buen hacer a favor de la enseñanza, pero a través de este trabajo nombraremos los reconocimientos, y con ellos la valía evidente que tuvo Aurora tras muchos años en la educación. Algunos no fructificaron como era el deseo de la gente que los solicitaba y otros, la mayoría, después de fallecer como suele ocurrir.
-SOLICITUD DE INGRESO EN LA ORDEN DE ALFONSO X EL SABIO.- Petición realizada por el ayuntamiento de A Guarda siendo alcalde Ermelindo Portela Gómez- 31/01/1958.
"Después se dio cuenta de lo acordado por la Comisión Municipal Permanente en sesión de 13 de Noviembre último con referencia al ingreso de doña Aurora González Neira, en la Orden de Alfonso X El Sabio, por su dilatada y meritoria labor al frente de la enseñanza, durante más de cuarenta años ...y en virtud, vistos los acuerdos adoptados por la Junta Local de Enseñanza Primaria y por el Consejo de Inspección de la provincia, el Ayuntamiento unánimemente hace suya tal petición, acordándose que con la aportación de los oportunos documentos, se eleve el expediente a la Superioridad, solicitando el ingreso en la Orden Civil de Alfonso X El Sabio de la Maestra Nacional. Como puede entender el lector esta meritoria solicitud no llegó a buen fin. Suponemos que la posguerra no era una buena época para premiar a mujeres, y tras consultar los listados de los gratificados durante esas fechas, comprenderá mi interlocutor el fracaso de la petición, y que raramente se destinaba un premio de ese rango a las mujeres, y mucho menos hace setenta años.
Pasó el tiempo, y teniendo en cuenta que el transcurrir de los días hace cada vez más tedioso el trabajo en la academia de las dos hermanas, comprendiendo que Laura cumpliría noventa años próximamente. Todo esto nos hace creer que estos factores generaron las premisas necesarias para cerrar la academia a finales de los sesenta por el evidente desgaste vital que se crea en estas edades
-MONUMENTO EN HONOR A LA MAESTRA DE NIÑAS DOÑA AURORA GONZÁLEZ NEIRA. Aurora muere en septiembre de 1980; y este hecho debió causar un fuerte sentir de pena en A Guarda y en todo el alumnado que estuvo bajo su tutela. Así que en el primer aniversario de su fallecimiento, el 19 de septiembre de 1981 se inauguró por suscripción popular entre sus antiguos alumnos un monumento en honor a la maestra. Fue puesto frente al Colegio Público de La Sangriña. La escultura, como hemos dicho anteriormente, es obra del artista de Tomiño Antúnez Pousa, y esta aún hoy permanece ahí, frente a ese edificio recordando a los viandantes que en ella se simboliza una vocación desmedida por la enseñanza, una voluntad de trabajo envidiable y la admiración de cientos estudiantes que la recordaron hace casi cuarenta años.
También merece mi recuerdo la Comisión Pro-Tributo que fue constituida por Agustín Franco Lomba; Ignacio Álvarez Álvarez; Tulio A. Fernández Silva; Prudencio Martínez Pena; Antonio Lomba de la Peña y Rodrigo Pacheco Alonso; Hoy alguno de ellos ya no se encuentra con nosotros, pero desde aquí agradecemos este esfuerzo que desarrollaron a favor del reconocimiento merecido por esta mujer
MATASELLOS ESPECIAL ALUSIVO AL HOMENAJE QUE SE IBA A DEDICAR A LA PROFESORA AURORA GONZÁLEZ NEIRA.
Simultáneamente, en la reunión de la junta directiva de la Sociedad Filatélica y Numismática Guardesa del 27 de julio de 1981, se acordó realizar una exposición juvenil local, solicitando un matasellos especial alusivo al homenaje que se iba a dedicar a la profesora Aurora González Neira.
Así fue como del 19 al 25 de septiembre de ese año 1981 se celebró en la casa de la Cultura 6ª exposición de la asociación con el nombre de Exfimiño-81. En él se colocan unos matasellos especiales otorgados por la Dirección General de Correos, diseñados por el secretario de la Filatelia Guardesa Juan Álvarez Sobrino.
Nunca es tarde para recordar la valía de una persona, y aunque este humilde reconocimiento sea póstumo, es digno de un ferviente aplauso.
Queremos terminar este relato nombrando con mucho cariño, y ciertamente con las restricciones de espacio que vienen acompañando este tipo de trabajos, a algunos grandes maestros que contribuyeron a la formación de nuestros abuelos y padres, que gracias a ellos hoy, este pueblo, y por extensión Galicia, el mundo que nos rodea es mejor y más culto que el que ellos tuvieron:
Manuel Rodríguez Sinde, Aurora de La Torre Parada, Nicolás Gutiérrez Campo, Víctor Touriño López, Rodrigo Pantaleón Saúl, Francisco López Moure, Francisco Valderrama Fernández……………Y no puedo cerrar este texto sin dejar de recordar a mi abuela, que también fue maestra en Tomiño, y que me enseñó a escribir estando ya retirada cuando no podía ni sostener un lápiz: Casimira Casas Sánchez.

AGRADECIMIENTOS:
A Darío Vicente González, Hijo de María del Carmen y Sobrino de Aurora, sin él este escrito no llegaría a ver la luz pues todo el material fotográfico es de su álbum familiar.
A Agustín Franco Lomba, Celso Rodríguez Fariñas, Antonio Martínez Vicente por ayudarme a contactar con las personas necesarias para profundizar en este tema, presentarme antiguos alumnos, y disfrutar de las agradables conversaciones que me transmitían sobre esa época.
A Alberto Moital Cerviño, persona asignada por la Diputación en la Guarda para la sección del Archivo Municipal y Patrimonio y José Ángel Gándara por varias fotografías que ilustran el escrito.
 
Texto: MIGUEL REBOREDO OTERO
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1) Publicado en el Libro-programa de las Fiestas del Monte de 2019
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