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| El Real de la Jara-Monesterio (20,7 km) 5 septiembre 2005
Antes de salir de El Real de la Jara, y después de desayunar, nos surtimos de agua fresca. Alguien asegura que el tiempo va a cambiar. Emprendemos el Camino de esta quinta jornada. Al salir de El Real se dibuja, fantasmal, el castillo que en otros tiempos defendía el Camino.
Un monolito, un cubo-marcador y una flecha. Aunque el Camino, en general está bien marcado, sería necesario en algún cruce señalizar el itinerario. Alguna vez hemos pensado que allí donde sobran las marcas, podría "llevarse" alguna a donde faltan.
Entrada a la Dehesa El Romeral...
...ganado vacuno en El Romeral, dehesa que se extiende a la izquierda y a la derecha del camino que seguimos.
A la izquierda, la ermita de San Isidro, moderna ella; a la derecha la antigua ermita bajo la advocación del mismo santo. Hemos tenido que atravesar un tramo de la carretera en obras...
...y, luego internarnos entre un eucaliptal, que me recordó a nuestros castigados montes de Galicia, aunque aquí el color de las hojas de los eucaliptos es de un verde más apagado.
Dejamos atrás estas vacas, preguntándome de qué raza son. Crecen en este entorno las higueras y he recogido algunos higos mientras hacía un breve descanso, riquísimos. Entonces, otra vez, los recuerdos del Camino del Norte, cuando, como ahora, alcanzamos algunos sabrosos higos.
Juan Carlos, que encuentra una calavera (y luego otra) habla no se qué del tótem sagrado.
La maquinaria trabaja en las obras de la autopista...
...y nosotros seguimos nuestro Camino, ascendiendo hacia el Puerto de la Cruz...
...y contemplando el paisaje que nos persigue a derecha y a izquierda...
...hasta que alcanzamos la Cruz donde no puede faltar la foto para el recuerdo.
Monesterio, provincia de Badajoz. Hace calor, pero hoy la temperatura fue más benévola. Nos hospedamos en la Cruz Roja, aunque no hay nadie en el interior. Juan Carlos y yo arreglamos un poco la sala que ocupamos y la cocina. Los hay que no les importa que detrás vengan otros peregrinos. Limpieza, recogemos lo que otros dejaron... y el albergue queda un poco más aseado. Comemos en un restaurante próximo a la Cruz Roja. Siesta y, más tarde, visitamos Monesterio.
Al regresar nos encontramos con dos peregrinos: Marcial, vasco, y Franco, de Italia. Hablamos del agobiante calor de etapas pasadas, de lo bueno que tiene el Camino, pero también de la soledad, y de su dureza, como la subida del Calvario.
Más tarde llegarán Michel, Daniel y Alejandro, a quienes conocimos en Castilblanco de los Arroyos. Por vez primera somos más de 2 y proponemos cenar en "familia". Entre el supermercado, la gasolinera próxima y una señora que vende tomates en el bajo de su casa, "que cultivo yo", nos dice como para darnos seguridad de que "no tienen química" por medio, hacemos acopio de productos. Marcial y Franco comienzan a caminar sobre las cuatro de la maña para evitar el calor. Pero esta noche se acostarán más tarde, así que, a la mañana siguiente demorarán la salida hasta las cinco de la madrugada. |
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