g@lici@suroeste edición electrónica    

.

murallas     atalaya    castillo   Fotos Castillo

 

CASTILLO DE SANTA CRUZ

La construcción del “Castillo”, el Castillo de Santa Cruz, se inicia en 1663, en el reinado de Felipe IV, tras la toma de Goián por las tropas portuguesas.

Su nombre fue un homenaje a Álvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz de Marcenado, Capitán General de la Armada Española, durante los reinados de Carlos V y su hijo, Felipe II, que falleció en 1588, mientras organizaba la Escuadra Invencible contra los ingleses.

En su construcción, según el arquitecto Jaime Garrido, pudo haberse empleado la piedra de la muralla medieval que rodeaba A Guarda, para apresurar su construcción, que dirigieron, posiblemente, los ingenieros Carlos y Fernando Grunemberg, terminándose las obras en 1664, pues el Capitán General de Galicia, Luis Poderico, dice al Rey, el 12 de mayo de este año, que A Guarda está ya en defensa con un fuerte de cuatro baluartes de piedra, pero faltan los cuarteles y hacer una cisterna para agua. Apenas un año después, 11 de noviembre de 1665, ya es sitiado por los portugueses dirigidos por João Manso que lo ocupa después de ocho días y tras colocar tres minas en la muralla. Defendían la fortaleza un tercio de 500 hombres, 100 vecinos, 150 milicianos de Pontevedra y otros tantos de Soutomaior. Tras la toma del castillo, los portugueses construirán, en el puerto, la Atalaya (1665).

El Conde Da Ericeira, en “Historia de Portugal Restaurado”, Vol. LV escribe que la defensa de A  Guarda consistía en un fuerte, cuatro baluartes con diez piezas de artillería, 1.700 infantes de guarnición y dos compañías de caballos.

        La falta de municiones, la escasez de alimentos y agua, además de la explosión de las tres minas que hicieron estallar los portugueses, provocaron la rendición del Castillo, cuyas fuerzas mandaba el Maestro de Campo, Jorge Madureira, que pasó a ser una avanzada portuguesa durante tres años hasta que, con la paz de 10 de febrero de 1668, volvió a ser parte del Estado español.

En la “Descripción del Castillo de La Guardia en Galicia y sitio que le pusieron los portugueses” (1665) se describe la situación del castillo, mencionándose su mala condición, escasa calidad constructiva y pésima situación estratégica, pues en sus proximidades se encuentra una supuesta explotación aurífera de época romana conocida como As Covas capaz de acoger a un ejército, a modo de trinchera. Pero también, esa misma situación, permitía dominarlo por cualquier punto. En la obra citada se describen, además, los acontecimientos de su asedio y capitulación.

El castillo de Santa Cruz, con planta que tiende a la forma trapezoidal, está dotado de cuatro baluartes disimétricos, de forma irregular, con dos cortinas más largas que las otras dos; cuatro medias lunas y un foxeto que circundaba el lienzo, careciendo de foso exterior. Construido en piedra y barro, rellenando las murallas, de escaso grosor, de piedra seca, parapeto bajo y carecía de foso. Circundando el Castillo, se encuentra el camino cubierto, con terraplenas exterior e interior, tratándose de una zona llana con una anchura que no debió superar los seis metros, provista de un muro de piedra, de un grosor de poco más de un metro, que salvaguardaba a los tiradores.

El lienzo del fuerte se asienta, en todo su perímetro, sobre la roca, evidenciando la redacción que se recoge en el memorial “Descripción del castillo de La Guardia en Galicia y sitio que le pusieron los portugueses” que justifica las deficiencias que presentaba el castillo, entre otras, señalando que el terreno era tan rocoso que difícilmente se conseguía tierra para terraplenar la muralla.

El acceso se hace por dos puertas: la principal era la Porta da Vila, la otra es la llamada Porta de Socorro.

El P. Gándara, en su obra “Nobiliario, Armas y Triunfos de Galicia” (Madrid, 1677) dice del Castillo En la villa de La Guardia se hizo una atalaya capaz de 50 hombres con un foso y estacada; costó 12.000 ducados. En 1706 es Fernández-Villamil quien en “Juntas del Reino de Galicia”, T-II, dice que la guarnición del Castillo es de 466 hombres bajo el mando del Gobernador de la Plaza, Martín Álvarez de la Estrella, y José Cornide, en 1764, escribe que Para defensa del puerto hay un fuerte llamado de Santa Cruz con seis cañones montados, de antigua construcción y bastante derruido. Tiene cuarteles casa para el Gobernador y demás oficinas en mediano estado. Hay un gobernador militar con grado de capitán, manda el fuerte, que tiene algunos inválidos de los provinciales de Tuy de guarnición.

          También José Lucas Labrada menciona, en 1804, que este puerto (de A Guarda) es poco seguro, y sólo capaz de lanchas de pesca y de algún patache en verano, está no obstante defendido con un pequeño castillo, que pocos años más tarde entra en decadencia pues de su mal estado de conservación se hace eco Pascual Madoz en su “Diccionario Geográfico Estadístico Histórico”, tomo IX. Madrid, 1847: ...hacia el mar y dominando la villa hay un castillo desartillado y casi en abandono.

Con la desamortización de bienes de la iglesia y de determinados bienes del Estado, el 24 de mayo de 1854 se hace un levantamiento planimétrico del castillo y sus alrededores que se remite, en 1856, por el Tribunal de Guerra con indicación de sus deslindes para que sea desamortizado o vendido en diferentes fincas. En el plano se indican la estructura de los edificios del Castillo, los marcos que delimitan su propiedad, los caminos del entorno y las fincas y usos de las vecindades más próximas a la fortaleza. Así, en el norte, se refleja la existencia de tierras de cultivo divididas en parcelas, que actualmente se presenta como socalcos para cultivo, continuando la zona de cultivo por SE. El resto del terreno, en la época de la desamortización debió corresponder a una zona de monte, hoy sustituida por edificios en casi su totalidad. El plano que comentamos señala las zonas rocosas, que se localizan a los largo del lienzo sur y en los cuatro baluartes. En el plano de 1854 ya faltan algunos edificios como la carnicería, el horno y la casa del gobernador, posiblemente por la reducción de la tropa que, en tiempos de paz, se limitaba a los oficiales, gobernador, capellán y 25 soldados. El último gobernador del Castillo, fue el capitán graduado Juan Manuel Pérez González.

En 1860 el Estado vende por parcelas el Castillo a distintos propietarios. Uno de los nuevos dueños, Ángel González Sobrino, restaura las murallas y dispone algunos sectores para recreo y otros para cultivo. 

  a. Media luna de la Villa y puerta de la Villa, o del castillo; b. Baluarte de La Guía; c. Carnicería; d. Casa del Gobernador; e. Horno; f. Cuartel de oficiales; g. Cuartel de infantería; h. Cuarto del pozo; i. Pozo; j. Puerta del socorro; k. Media luna del socorro; l. Almacén de Roba; m. Almacén de paja; n. Capilla; o. Alamcén de pólvora; p. Casa de la mina; r. Baluiarte de la Cruz; s. Media luna de Cividáns; t. Baluarte de San Sebastián; v. Baluarte y media luna de Santa Tecla; x. Cuartel de caballería; z. Camino cubierto

            En la actualidad el Castillo ya no conserva ninguna de aquellas construcciones originarias, y las que existen son de época más reciente. Además presenta pérdidas de lienzo, siendo el peor conservado el del sur, entre los dos baluartes. También falta la cara exterior de la muralla, entre la puerta de Socorro y el baluarte de A Guía, y un tramo de muralla al sur de la Porta da Vila, en el ángulo del baluarte de Santa Tecla.

            Hoy el Castillo se encuentra “inexpuganble”, en algunas zonas, por la vegetación que invade los murallas y accesos, tanto en su interior como en el exterior, de modo que es imposible recorrerlo. Pero existen también impedimentos para recorrerlo exteriormente al haberse adosado en el exterior de las murallas muros de cierre y construcciones que hacen imposible circunvalarlo.

            Una densa vegetación ocupa gran parte del recinto fortificado. Algunas especies de gran valor ornamental, se supone que serán conservadas cuando se acometa la limpieza interior. Abundan carballos, castaños, camelios, y diversos árboles exóticos, como un espectacular cedro del Líbano (en la foto), pero también pinos, acacias y eucaliptos, algunos de un porte importante.

            Entre las plantas, las hortensias y otras especies florísticas.

 Bibliografía

            Ayuntamiento de A Guarda: Proyecto Escuela Taller. “Recostruccín de la Atlaya y pavimentación de calles del casco viejo”. A Guarda. 1995

Cornide, José: “Descripción circunstanciada de la Costa de Galicia, y raya por donde confina con el inmediato Reino de Portugal. Hecha en el año de 1764”. Edicións do Castro. A Coruña, 1991

Gómez Sobrino, Jesús: “El Castillo de La Guardia”.Libro-programa Fiestas del Monte. A Guarda. 1976

Iglesias Trigo, Ignacio: “Evocación de la Atalaya”. Libro-programa de las Fiestas del Monte, A Guarda. 1959.

Labrada, Lucas: “Descripción económica del Reino de Galicia”. Editorial Galaxia. Vigo.1971.

Toncoso, Ángel Luis: "La Guardia, El Rosal y Oya". A Guarda. 1979

Rodríguez Fernández, Tomás: “Memoria. Prospección Arqueológica intensiva y delimitación planimétrica. S.U.P. 4 do P.X.O.U Municipal”. 1997

Soraluce Blond, José Ramón: “Castillos y fortificaciones de Galicia. La arquitectura militar de los siglos XVI-XVIII”. Fundación Barrié de la Maza, Conde de Fenosa. A Coruña. 1985