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ATALAYA

            Existía, además en el siglo XVII, en el puerto la Atalaya: Escribe Pascual Madoz en “Diccionario Geográfico Estadístico Histórico”, tomo IX. Madrid, 1847 que para su defensa (del puerto) tenía, y existen aún las ruinas de un fuertecillo, el cual artillado con dos cañones prestó buenos servicios durante las guerras con los ingleses.

            Se trataba de una torre defensiva, para evitar un posible ataque de barcos españoles, de forma circular con unos veinte metros de diámetro y ocho de altura, construida por los portugueses, entre 1665 y 1666, después de que los ejércitos lusos, al mando del general Conde de Prado, conquistaran A Guarda y tomasen el Castillo de Santa Cruz, durante la guerra de independencia de Portugal. Se edificó sobre un conjunto rocoso que emergía en la pequeña cala y que, a principios del siglo XX, cuando se realizaron las obras de ampliación del puerto con la construcción del malecón, quedó incorporada a éste.

            Cuando dejó de cumplir su función defensiva, y ya en ruinas, los marineros de A Guarda la utilizaron para encender hogueras que, a modo de faros, indicaban la enfilación, de la misma manera que se encendía otras en el Facho para guiar a quienes entraban por el río Miño.

            Su interior consistía en una cámara abovedada, circundada por una galería de la misma forma, que, según el historiador Domínguez Fontela, debió ser el polvorín, y sobre estas construcciones se hallaba la plataforma y plaza donde estaban emplazadas las garitas de centinela y artillería.

Réplica de la Atalaya en Punta Xenete

            Este fortín fue reedificado en 1779, dotándose en esta fecha con una batería de dos cañones del calibre de a 12, para hacer frente a las incursiones de piratas africanos que alcanzaban a menudo estas costas (Al respecto recuerdo que una señora ya mayor me contaba como, a su vez su abuela le había contado que para evitar el rapto de las jóvenes, éstas tiznaban sus caras con objeto de presentar una apariencia desagradable), y el benemérito guardés Francisco Correa fue promotor de una fundación, en 1667, que tenía como finalidad conseguir el rescate de los guardeses cautivos en Túnez y Argel.

            Durante la guerra contra los ingleses, entre 1804 y 1808, el puerto de A Guarda, al amparo de los cañones de la Atalaya, acogió barcos armados en corso que atacaban a los buques ingleses y portugueses que cruzaban la costa.

            En un documento fechado en Madrid (30 marzo 1808) Francisco Lozano se refiere a los corsarios armados por él en los puertos de Vigo, Baiona y A Guarda quejándose de que el día 17 de agosto de 1807 hallándose próximo para salir del puerto de La Guardia el corsario Nuestra Señora de las Mercedes, alias El Madrileño, provisto de todo lo necesario, entraron en él y le atacaron tres lanchas de una fragata inglesa... y le sacaron de debajo de las baterías de las dos fortalezas que defienden el puerto, nombradas Santa Cruz y la Atalaya, sin que ninguna de las dos hiciese diligencia para impedirlo ni tirase un cañonazo...”.

            En 1943 los regidores municipales ordenaron su destrucción, lo que motivó la presencia de un cartel anónimo con la leyenda “La civilización construyó la Atalaya en el año 1665. Y la barbarie la destruyó en 1943”.