12/03/2016

     

 

 

 

Anne Chantal en el Camiño Portgués da Costa

 

 

Anne Chantal vuelve al Camiño Portugués da Costa de la que se dice enamorada

 

            Anne Chantal es una mujer cuyo cuerpo, quizás débil, lucha cada día contra una enfermedad degenerativa a la que se enfrenta con la fortaleza de una mente que no se deja abatir por el infortunio. Su sonrisa, a veces una risa explosiva, es contagiante; sus ojos parcialmente apagados, deben protegerse de la luz tras unas grandes gafas que los ocultan, pero no hace falta que vean para saber que miran, porque la mirada está más en el sentimiento, o en el interior de uno mismo –quizás en eso que llamamos alma- que en las formas o colores. Vuelve por tercera vez al Camiño da Costa y cruza el río Miño en el ferri Santa Rita de Casia, con el apoyo de Uve Schützek, un trabajador social que en ocasiones empuja la silla de ruedas, a pesar de que Anne Chantal, enérgicamente, se niega a que la ayuden. En el Ferri, Luis do Freixo, otro valedor incondicional del Camiño da Costa, y su esposa, Cristina Lorenzo, aguardan a la peregrina y en en el puerto de A Guarda esperan otros amigos que ha hecho esta mujer de origen oriental, pero que reside en Alemania. A cada uno entrega el libro que escribió, Ein Kämpferherz gint nich auf, donde deja fragmentos de su experiencia, y una dedicatoria a la persona que lo recibe.

            Además de hacer tramos del Camino, Anne Chantal participará en Sarria en el Congreso organizado por la Fraternidad Internacional del Camino de Santiago donde quiere exponer su experiencia, o mejor las dificultades de su experiencia como peregrina. Albergues donde no es posible acceder con una silla de ruedas y albergues con acceso y servicios para discapacitados físicos pero a los que es difícil de llegar. Como anécdota cuenta la estancia en un hotel, donde le ofrecieron una habitación amplia, cómoda, pero con bañera no posible de utilizar por alguien cuyas extremidades inferiores no obedecen, aunque es verdad que a ella no la detienen ni las escaleras más numerosas o empinadas; así es su fuerza, tanta que ya proyecta llegar a Santiago desde Dinamarca, en etapas anuales. Mientras, asegura que volverá al Camiño da Costa, porque, dice, es muy adecuado para alguien que debe desplazarse en silla de ruedas y porque es un Camiño que enamora.

 

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