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galiciasuroeste                                             Enrique González Marquier

Enrique González Marquier: monitor de Tai-chi en el Gimnasio Do-Majó de a Guarda

Enrique González Marquier, director del Centro Terapéutico Baixo Miño, es monitor de Tai-chi, arte que imparte estos días en el Gimasio Do-Majó, de A Guarda. Con Enrique González pudimos conocer algo más de esta arte oriental y los beneficios que tiene en la salud de quienes lo practican.

 

¿Qué es el Tai-chi?

            El Tai-chi es un arte marcial chino, pero en occidente se empezó a enseñar como gimnasia o ejercicio para la salud, ya que los beneficios que se obtienen de su práctica son muchos, tanto desde el punto de vista marcial como, simplemente, ejercicio o práctica deportiva.

 

¿En qué consiste esta arte?

            Normalmente son movimientos muy fluídos; no se requiere ningún tipo de esfuerzo, y se acompañan con la respiración. Ahí radica, precisamente, el secreto para la salud: acompasar movimiento con respiración.

 

¿Quiénes lo pueden practicar?

            Pues todo tipo de personas, desde niños a personas mayores. No hay un límite de edad máximo, por así decirlo, ni mínimo, aunque quizás podríamos fijar el inicio en niños de seis o siete años.

 

Y si hablamos de frecuencia, ¿qué tiempo deberíamos dedicarle?

            Para la gentes muy ocupadas, si pudiesen dedicarle todos los días quince o veinte minutos al día, a veces es suficiente para notar sus efectos. Si se le puede dedicar más tiempo, una hora al día tres veces por semana, pues ya está bien.

 

Observamos que su práctica se acompaña de música. De qué sonidos hablamos

            Bien. Son músicas relajantes, sonidos de la naturaleza o músicas que ayudan a inducir los estados de relajación, principalmente. La música influye mucho para que la persona tome más conciencia y sensibilidad, por así decirlo, de lo que está haciendo. Digamos que la música lo que hace es ayudar a que la persona tome conciencia de su propio cuerpo; que lleve la atención hacia su propio cuerpo y las sensaciones que experimenta cuando hace los ejercicios.

 

Podríamos decir que el tai-chi induce a la persona a su propia conocimiento, de tener conciencia de que existe...

            Sí, exactamente, porque siempre reservamos nuestra atención hacia el exterior; fuera de nosotros, hacia lo que nos rodea, pero no trasladamos esa atención a nosotros mismos, a cómo reaccionamos ante lo externo.

 

El ambiente tiene también una enorme importancia en la práctica del Tai-chi

            Hombre todos los ruidos externos contribuyen a distraer, entonces lo ideal es una habitación en la que podamos estar un pozo aislados para centrar la atención en lo que estamos haciendo. O, como también tenemos hecho, salir a la Naturaleza, un bosque, un campo, la playa; es decir, donde puedas respirar aire puro, oír el sonido del mar, de los pájaros. Sentir que lo que te rodea es la misma Naturaleza.

 

No parece el Tai-chi una disciplina muy conocida...

            Se conoce muy bien. Lo que pasa es que, en determinados sectores, sí que hai, todavía, mucho desconocimiento. La gente oye hablar, pero no sabe lo qué es, y entonces puede dar lugar a confusiones.

 

Un consejo más para animar a practicar el Tai-chi

            Primero que se acerquen a ver o a probar, por sí mismos, y que dejen de lado los prejuicios, porque a veces asocian lo que son prácticas orientales con temas de religión, porque, igual que en el cristianismo existe la meditación, que no tiene que estar asociada a la religión en sí misma, las prácticas orientales surgieron y se desarrollaron en los templos budistas o templos de artes marciales, con lo cual la gente asocia muchas veces la práctica religiosa con una práctica o actividad para la salud, y muchas veces no tienen nada que ver.  

mayo, 2006