g@lici@-suroeste edición electrónica    

Camino de Santiago del Norte

www.galiciasuroeste.info
Principal    Irún    Irún-S.Sebastián    S.Sebastián-Deba     Deba-Cenarruza   Cenarruza-Lezama     Lezama-Sestao    Sestao-Castro Urdiales

Castro Urdiales-Colindres    Colindres-Güemes    Güemes-Santander    Santander-Queveda   Queveda-San Vicente 

San Vicente de la Barquera-Llanes     Llanes-San Esteban    S. Esteban-Sebrayo    Sebrayo-Sariego    Sariego-Oviedo

Oviedo-S. Juan de Villapañada    S. Juan-Tineo   Tineo-Peñaseita   Peñaseita-Grandas de Salime   Grandas-Padrón  

Padrón Cádavo Baleira     Cádavo Baleira-Lugo    Lugo-Friol   Friol-Sobrado   Sobrado-Pedrouzo     Pedrouzo-Santiago    Comentario

horizontal rule

Santander - Queveda

40 km

11 septiembre 2004

Siete de la mañana en Santander. Ajetreo de mochilas y trasiego de pasos que van y vienen. Algunos peregrinos intentan prolongar el sueño.

En el exterior, una señal nos indica la dirección a tomar, pero la obviamos. Esta nos acerca a la catedral, que ya visitamos ayer, dando una vuelta innecesaria.

 

.

.

Después de detenernos a desayunar cruzamos Santander en dirección a Boo de Piélagos.

 

.

.

Por el camino nos surtimos de agua en una fuente provista de un artilugio de vai-vén, la única de estas características que hemos visto en lo que llevamos de recorrido.

 

Desde Boo de Piélagos tenemos dos alternativas: desviarnos por Arce, que alargará el Camino nueve kilómetros, o cruzar "bajo nuestra responsabilidad" (nos dicen en el albergue de Santander, y también lo escriben las guías) por el puente sobre la ría de Mogro. "El tren pasa cada veinte minutos", nos advierten. Un letrero, que nadie respeta, prohíbe el paso.

Nosotros "bajo nuestra responsabilidad", y teniendo en cuenta que hemos visto pasar el tren, hacemos caso omiso al letrero, seguimos las vías hasta el apeadero de Mogro.

En el apeadero conversamos con Cirpriano (Jefe de Estación) y su mujer, Mónica. Ayer ha caído en el lugar una granizada impresionante: "una vecina", nos cuentan, "guarda en la nevera bolas del tamaño de una pelota de tenis". Kike y Carmen, que cruzaron a Santander por Santoña, sufrieron las consecuencias de este fenómeno atmosférico del que nos libramos quienes quedamos en Colindres.

Antes de despedirnos, Mónica nos obsequia con un bote de tomate casero que ella misma preparó.

 
.

.

.

 

Dejamos atrás la ermita de Mogro, que hoy acoge la celebración de una boda.

 

 

.

 

La cámara digital nos permite no renunciar a ninguna fotografía, así que cualquier cosa justifica el disparo.

 

 
.

Paisaje entre Mogro y Requejada. En esta última población se encuentra el complejo químico de Solvay, y desde la ruta que seguimos podremos observar las vagonetas aéreas que se desplazan sobre cables de acero y que transportan material para la factoría.

 

 
.

.

 

Cuando llegamos al centro de Requejada, son las dos de la tarde, comienza a llover  "con ganas". Buscamos refugio en un bar próximo y aprovechamos para comer.

 

 
.

.

.

Satisfechas nuestras necesidades alimentarias, emprendemos la marcha cuando deja de llover.

 

 
.

.

.

Pasamos por delante de la Solvay...

 

 

...y nos metemos en Torrelavega, donde nos llama la atención el colorido de sus edificios.

Aunque por Torrelavega llegaremos también a Queveda, no es esta la dirección que debemos seguir, así que retrocedemos para volver a la rotonda que  habíamos dejado atrás.

 

.

.

Prácticamente frente a esta iglesia se encuentra la rotonda con una desviación a la derecha, que cogemos.

 

Cansados y sudorosos llegamos al albergue "Arco Iris" (17.00h), donde nos recibe José, con un refresco que agradecemos.

En esos momentos no hay ningún peregrino en el albergue, aunque ya son casi las siete de la tarde.

Pero llegarán. Llegarán Josep y Roset, catalanes, que formarán parte de este excepcional grupo de amigos que, desde Irún (siempre Irún estará en mi 

memoria) se ha ido creando, aunque no todos hallamos coincidido en el tiempo en el Camino. Josep y Roser, era el matrimonio que hacía ejercicios de calentamiento cuando llegamos al albergue de Irún . Casi se puede decir, de entonces, que fue  un "hola" y un "adiós", a pesar de que nos veíamos en el camino cuando unos nos adelantábamos a otros y dejamos de vernos en Deba. A partir de Queveda, será otra cosa. Pero la relación se estrechará, sobre todo, a partir de Oviedo.