S. Juan de
Villapañada-Tineo
37,5
km
19
septiembre 2004
Hoy decidimos hacer dos
etapas en una: S. Juan de Villapañada-Salas, de 18'4 km y Salas-Tineo, 19'1 km,
según las guías que manejamos. El día está gris y hay una elevada humedad en
el ambiente.
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Monasterio en Cornellana donde no nos consideramos bien
recibidos. Mientras visitamos el interior de la iglesia no tuvieron reparo
alguno en apagar todas las luces dejando el templo a oscuras y nosotros en
su interior. Les dimos, como no, las gracias.
En Cornellana, como en A Guarda, se honra, el 23 de
septiembre, a Santa Tecla. |
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Cornellana a la que dejamos atrás en nuestra subida a
LLamas |
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Un viejo palomar, a un lado de la carretera que conduce
a Llamas. Las ruinas van haciendo estragos en esta preciosa construcción
que todavía se podría recuperar. |
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Una vez más la ganadería vacuna es una constante a lo
largo del Camino de Santiago del Norte formando parte ya de este paisaje
que hemos ido conociendo desde Hendaya |
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Hemos pasado por una cantera de sílice y enfilamos una
interminable pista entre maizales para acercarnos a Quintana, población
que queda en un alto (en la fotografía, a la izquierda), pero que no es
necesario entrar en ella. |
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Quintana, desde el camino, a la que dejaremos a nuestra
izquierda |
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Uno más de los muchos puentes que hemos tenido que
cruzar en el Camino. Este es el puente de piedra sobre el río Nonaya,
antes de Casazorrina, en Llamas |
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En el Camino los encuentros con los paisanos nos
obsequiaron con gratos momentos de conversación. |
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Descansando en una fuente- abrevadero en Llamas |
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Salas, población en la que nos detenemos a comer en la
etapa de hoy que nos lleva a Tineo |
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Por el sendero, Josep hizo acopio de setas,
preparándonos, él y Roser, una exquisita cena en el albergue. |
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Un caballo empeñado en ganar nuestra confianza... pero
teníamos prisa y no le pudimos dar la oportunidad |
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La jornada de hoy nos obsequió con algunos caminos
convertidos en lodazales que, en ocasiones, nos obligaron a hacer
auténticas piruetas para salvarlos.
Claro que no nos quejamos, forman parte del encanto del
Camino; para asfalto ya tenemos las carreteras. |
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Antes de llegar a Tineo me regalo otra
autofotografía.
Tineo, en esta jornada se hizo derrogar y parecía que
no iriamos a llegar nunca al albergue. La etapa se "prolongó"
más de lo que pensábamos. En el albergue, al que
llegaremos alrededor de las ocho de la tarde, nos reencontramos con
Andreas (al que Josep nombraba como Cristian. "¿Y por qué le
llamabas Cristian?", "Porque tengo un amigo alemán que se
llamaba así, y pensé que este era también su nombre"). |
Aunque la Guía menciona que el albergue es un antiguo
matadero con un patio en ruinas y lleno de escombros, el existente vino a
sustituir a este y resulta acogedor. Es un antiguo centro de salud habilitado
como refugio de peregrinos. En el Libro-registro de peregrinos he localizado,
por vez primera en un albergue, el nombre de Fermín. Ha pernoctado en este
refugio hace cinco días, así que calculo que a este ritmo sobre el 23 ó 24 de
septiembre llegará a Santiago. |