Peñaseita-Grandas
de Salime
32,6
km
21
septiembre 2004
Cuando salimos de Peñaseita aún era noche. Atendiendo a las
indicaciones que nos dieron en el bar, accedimos, poco después del albergue, a
un sendero que nos llevará hasta el Puerto del Palo, la mayor altura del Camino
de Santiago del Norte. Las linternas de Josep, Felipe y la mía, van iluminando
un sendero irregular que va en continuo ascenso. La mañana está fresca y
húmeda. Hoy hemos decidido juntar otras dos etapas: Peñaseita-La
Mesa (17'7 km), y La Mesa-Grandas de Salime (15 km). Cuando las finalizamos
comprendimos por qué la Guía dividió estos casi 33 km de recorrido en dos
etapas.
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El primer "accidente" se nos presenta cuando
tenemos que salvar un trayecto totalmente interrumpido por piedras sueltas
que hacen impracticable el sendero y complican la marcha.
En nuestro continuo ascenso
observamos, con las primeras luces, unos corzos que huyen a nuestro
paso. |
A medida que subimos la niebla se hace
más densa llegando a ocultarnos las referencias del sendero, como el tendido de
alta tensión, pero su chirrido nos orienta. Desde la cumbre no podemos ver lo
que suponemos que puede ser un paisaje excepcional y, tras la foto de rigor,
iniciamos la bajada.
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Seguimos un tramo por la carretera. Cuando la niebla
nos lo permite, nos detenemos en un entorno que nos sobrecoge por su
belleza.
Detenemos un vehículo y preguntamos. La conductora nos
indica el sendero que nos acercará a Montefurado.
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Uno podría pasar horas solamente observando el
entorno, pero el tiempo es el que manda y seguimos nuestra bajada camino
de Montefurado, que ya divisamos en la distancia.
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Entramos a Montefurado...
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... y tras pasar por la ermita, nos recibe un mastín y el que
suponemos, según dice la Guía, el único habitante de la aldea.
Charlamos con este hombre amable quien, antes de despedirnos nos aconseja
seguir por la carretera, y le hacemos caso.
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Entre los aerogeneradores se cuela una cascada de nubes
que tapizan la montaña. |
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Construcción tradicional en Berducedo
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Y el sendero que seguimos camino de La Mesa |
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Iglesia en La Mesa. En sus proximidades,
hacemos una parada. Dice la Guía que aquí está la Casa Rural de La
Rectoral y a ella nos dirigimos para comer. Sólo hacen bocadillos, y
encargamos para cada uno. Un trozo de pan duro y un poco de queso: 4
euros. Nos sentimos estafados por la calidad, cantidad y precio. No
volveríamos a pedir otro en este lugar si repitiésemos el
Camino.
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Antes de marchar dirigimos una última mirada a la Casa Rectoral para
no olvidarnos de ella, y continuamos la marcha que nos llevará, otra vez en
ascenso, al cordel jalonado de aerogeneradores |
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Los molinos eólicos comparten el espacio con los prados sobre los que
ramonea el ganado
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En Buspol nos sorprende esta pequeña ermita; pequeña
en superficie y baja en altura y que fue parte del hospital de peregrinos
que llegó a existir en este lugar tan apartado.
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En su interior unas sencillas imágenes policromadas a
las que veneran los lugareños.
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El sendero es ahora una prolongada bajada de casi seis
km. Pasamos cerca de una antigua "corticeira",
olvidadas entre los riscos. Desde el sendero se ve, a lo lejos, el embalse de Salime.
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...y el discurrir del río Nava |
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Desde uno de los miradores contemplamos el embalse |
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Y llegamos a Grandas de
Salime agotados, sudorosos y sin agua al confiar que nos avituallaríamos
en el hotel-restaurante próximo a la carretera... pero está cerrado.
En el albergue, contiguo a las dependencias de la
policía estamos los cinco que salimos de Tineo y Mari Cruz, de Madrid. |
Hoy hemos vuelto a tener suerte. Volvió a llover durante la noche, pero el
día, salvo las nieblas del Puerto de Palo, fue de calor.
Hoy localizo el nombre de Fermín en el albergue de Grandas. |